11.500 toneladas. Ésa es la cantidad de residuos que han retirado hasta ahora los servicios de limpieza sólo en las playas de Bayas y Los Quebrantos, en Castrillón y La Arena, desde que se puso en marcha el dispositivo especial de limpieza de las playas asturianas, según señaló ayer el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, durante una visita a la zona. «El río Nalón es el que más ha afectado en la acumulación de residuos de la costa asturiana. Hemos retirado un total de 12.500 toneladas en toda la costa, de los que 11.500 corresponden a estos dos arenales», señaló Trevín.
El trabajo de retirada de residuos puesto en marcha por el Gobierno central ya ha finalizado en las playas de Porcía, Cueva, El Garruncho, Los Quebrantos, San Pedro de la Ribera, Salinas, Munielles, Bahínas, Xagó, Bañugues, Xivares, La Isla, Santa Marina y San Antolín. En las de Bayas, Arnao y La Ñora aún se trabaja, mientras que en las de Cuevas del Mar y La Franca se comenzará en los próximos días. «Tenemos previsto que el dispositivo especial de limpieza de playas esté finalizado en la primera semana de julio», señaló el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín.
Este dispositivo, según señaló Trevín, responde a «una decisión de la ministra de Medio Ambiente», que también autorizó el plan de limpieza de la localidad de Arriondas. «La vida ciudadana en Arriondas estará normalizada en un 95% en la jornada del lunes», apuntó el delegado del Gobierno en Asturias.
En lo que se refiere a los costes, el plan especial de limpieza de playas, aún en ejecución, supondrá un coste de «medio millón de euros». Hasta ahora, se han invertido un total de 400.000 euros, a los que habrá que sumar otros 600.000 de la limpieza de Arriondas, todos ellos aportados por el Gobierno central.
Las declaraciones de Antonio Trevín llegaron mientras las máquinas trabajaban en la playa de Bayas, cuyos accesos estuvieron cortados durante la mañana de ayer por estos trabajos. Unas máquinas que no cesaban de hacer viajes para trasladar a la zona del aparcamiento los cientos de toneladas de residuos, fundamentalmente restos de madera arrastrados en la riada, que cubrían el arenal castrillonense.