Los precios de los alquileres de verano se mantienen en Gijón a pesar de la crisis. Las empresas de intermediación inmobiliaria de referencia en la ciudad, la Agencia Álvarez y la Agencia Asturias, así lo atestiguan. Los precios llevan congelados, con este periodo vacacional, dos años. 2009 fue uno de los peores ejercicios que se recuerdan en el sector en cuanto a ocupación, motivo por el que los propietarios decidieron no aplicar subidas con la intención de incentivar la demanda en este mercado de alquiler veraniego.
Según las agencias consultadas, la receta para 2010 sigue siendo la misma y, a falta de del incremento de reservas de última hora, la situación es similar a la vivida el pasado verano. Javier Gutiérrez, comercial de la Agencia Álvarez, señala que la norma de los arrendadores de temporada es no revisar a la baja sus pretensiones económicas hasta que llega una fecha límite en que realmente perciben el riesgo de quedarse vacíos. Esto sucede sobre todo, anota Gutiérrez, en los barrios más alejados de las playas, que son a los que se recurre cuando los pisos más apetecibles están ya ocupados.
Este tipo de alquileres no es ajeno a lo que le está pasando al resto del sector turístico en general, donde el tiempo de estancia cada vez se está acortando más. En vez de un mes completo como antes, los arrendatarios de temporada reservan para una semana o quince días. Una circunstancia a la que los propietarios se están teniendo que adaptar para sacarle el máximo rendimiento a sus pisos.
Las referencias que se manejan este año en las agencias y las empresas dedicadas a la tasación inmobiliaria son las siguientes: la renta media para el mes de julio oscila entre los 1.200 y los 1.500 euros. La de agosto entre 1.600 y 2.000 euros y la de los dos meses juntos se sitúa en 3.000 euros.
Por las quincenas de julio se pide entre 750 y 800 euros y por las de agosto no se baja de los 1.000 euros, siendo la más cotizada la primera por la coincidencia con Semana Grande, la feria taurina de Begoña y la Feria de Muestras. Las estancias más cortas, de una semana y diez días, son proporcionalmente más caras. El edificio de apartamentos que la Agencia Álvarez alquila por semanas en la calle de Cabrales tiene dos tarifas. Los pisos con una habitación, salón, cocina y baño tienen una renta de 750 euros a la semana. Y los de dos habitaciones suben hasta los 950 euros por idéntico periodo de tiempo.
Verónica Álvarez, directiva de la Agencia Asturias, explica que la vivienda de veraneo más demandada en este momento es la de dos dormitorios con cama matrimonial, otras dos camas y sofá cama, o tres dormitorios.
Esta profesional de la intermediación asegura que los pisos más caros siguen estando en primera línea de playa. Un ático en una calle como Rufo García Rendueles puede llegar en agosto a los 3.000 e incluso a los 3.500 euros. La renta equivalente al alquiler de chalés, que, según Verónica Álvarez, «están siendo menos demandados que otros años quizás por su carestía».
Las zonas más demandadas en la ciudad son: centro, Cimadevilla y las playas por este orden: primero San Lorenzo, segundo Poniente y tercero Arbeyal. Las parroquias rurales más solicitadas para el alquiler de viviendas unifamiliares son Somió, Deva y Providencia-Infanzón.
De acuerdo con los datos de la Agencia Asturias, las viviendas alquiladas en Gijón suelen dar cabida a un número comprendido entre cuatro y cinco personas. Lo más habitual son familias con uno o dos niños, grupos de entre cinco y seis amigos y matrimonios con otra persona mayor. Además, se constata un alto índice de repetición en estos alquileres veraniegos.
En cuanto a la procedencia de los turistas, predominan los asturianos del interior, sobre todo jubilados con hijos y nietos. También abunda gente de la mitad norte de la península, sobre todo de Madrid y de Castilla y León. Y se está produciendo un incremento considerable de extranjeros, que acuden a Gijón por el paso del Camino de Santiago y estancias universitarias.