«Habrá que acostumbrarse por un tiempo al ruido y al paisaje de obra hasta que esto se habite». Los miembros de una familia de El Llano que ha vivido los últimos diez años en Pamplona se convirtieron ayer en los primeros vecinos en estrenar piso de protección en el área residencial de Roces. Juan Carlos Regal, de 43 años, y Natalia Alonso, de 38, están de mudanza en la primera urbanización surgida al Sur de la ronda de circunvalación de la ciudad. Les acompaña el hijo de ambos, Yago, de 13 años.
Ellos fueron los primeros en firmar la escritura de propiedad y en recibir las llaves de manos de Los Campos, única constructora que ha adelantado la entrega para ahorrarles a sus clientes la subida del 1% del IVA en vivienda nueva que entrará en vigor el jueves. Y ahora los integrantes de la familia Regal Alonso quieren ser también los primeros en amueblar y desembalar las cajas con sus enseres llegados desde la capital navarra en su nuevo hogar del edificio Aura, un «soleado» piso de precio concertado de dos habitaciones que les ha costado 150.000 euros.
La gente, sobre todo parejas jóvenes que acuden a ver cómo va la construcción de su piso, «se queda mirando extrañada cuando nos ve asomados por la ventana como diciendo: '¿Qué hacen esos locos ahí?'», explica Natalia.
Con luz y agua de obra
Les urge empezar a dormir y cocinar cuanto antes en Roces, porque el cambio de residencia les obliga a permanecer temporalmente en casa de los padres de él en El Llano. Juan Carlos es funcionario del Estado de profesión y, por tanto, no se ha librado de los ajustes de Zapatero. Yago empezará el próximo curso a estudiar en el Corazón de María, por lo que las idas y venidas en coche serán el medio de transporte habitual. Éste será para los tres su primer piso en propiedad en Gijón tras una experiencia pasada de alquiler en el barrio de Moreda.
Por el momento, la familia sólo cuenta con luz y agua de obra, aspecto que empezará a subsanarse a partir del jueves, cuando los 40 propietarios que han recibido las llaves de la constructora se reunirán para constituir la comunidad de propietarios del número 950 de la avenida de Roces (la numeración es a la americana y se hace en función de la distancia a la rotonda del Leroy Merlin), justo en el centro del área. Juan Carlos espera poder escaquearse: «Que no me elijan presidente».
Enfrente de su salón, donde ya tienen instalado el sofá, hay un solar en el que en su momento se levantará un edificio de seis plantas como el suyo. ¿Y qué opinan de las torres de la polémica que soliviantan a algunos de sus vecinos? Juan Carlos asegura: «Pueden quedar bonitas y a mí me dan igual, porque no nos va a llegar su sombra». La familia considera que es «urgente» que pongan autobuses que lleguen a la zona y pronostica que, a no mucho tardar, se van a generar importantes embotellamientos de tráfico en las rotondas a horas punta.