El Ayuntamiento de Ribadesella suprimirá la placa de simbología franquista que rememora la construcción de las 224 viviendas sociales del Cobayu. Así lo anunció ayer el concejal de Infraestructuras, Obras y Servicios, Juan González Martino. Una vez recibida la aprobación de la comunidad de vecinos donde está instalada la histórica placa (fachada principal del bloque número dos del popular barrio), el Consistorio la ocultará. Sobre la misma se instalará un cartel diseñado por el ceramista asturiano Pacho Muñiz, el que trasladó al azulejo los paneles de la Senda Histórica del Puerto de Antonio Mingote. La nueva placa de cerámica llevará impresos los dos nombres con los que se conoce el barrio, el de 'El Cobayu' y el oficial, 'Grupo García Lomas', sobre una estampación o vista panorámica del barrio. La superposición se ejecutará «en breve, en cuanto la disponibilidad del personal lo permita», afirmó Martino.
El edil aclaró que esta decisión se ha adoptado en cumplimiento del artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 por el que se da competencia a las Administraciones públicas para retirar los «escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura». En la placa de piedra que quedará oculta esta misma semana aparecen los símbolos falangistas del yugo y las flechas, el nombre original del barrio (Grupo Miguel Angel García Lomas), el número de expediente de construcción (4.532), el número de viviendas construidas (224) y el organismo encargado de su ejecución (Organización Sindical Plan Nacional), además del nombre de Ribadesella.
En el barrio hay disparidad de opiniones. Desde los que creen que con estos simples datos no se está exaltando ninguna revuelta ni contienda civil, sino rememorando la construcción de un grupo de viviendas levantadas en 1968 que «hicieron mucho bien a numerosas familias del concejo», hasta los que aplauden la decisión municipal. El concejal González Martino se limitó a decir que lo único que pretende es «cumplir con una Ley con la que podemos estar o no de acuerdo, pero que ahí está y nos obliga a actuar». Al estar colocada sobre un bien de titularidad privada, fueron sus propietarios quienes tuvieron la última palabra para proceder a su retirada u ocultación. «Como entendemos que la comunidad no debe cargar con ese coste económico, es el Ayuntamiento quien debe asumir el gasto», añadió el concejal de Izquierda Unida.
Los doce bloques que forman parte del popular barrio de El Cobayu fueron construidos hace cuarenta y dos años sobre unos terrenos que en gran medida estaban cubiertos de pomares. Entre otras cosas sirvieron para dignificar la vida de muchas familias que en aquellos tiempos carecían de una vivienda. Allí nacieron y se criaron varias generaciones de riosellanos, y hoy es un barrio que sirve de ejemplo en materia de ordenación urbana, ya que cuenta con numerosas zonas verdes y amplios espacios de uso común para el esparcimiento infantil o el estacionamiento de vehículos. «Las 224 viviendas se construyeron durante la dictadura franquista y quienes tuvimos la suerte de acceder a ellas las recibimos de un gobierno dictatorial. Eso ahí está, forma parte de nuestra historia y no hay quien lo cambie. Sin embargo, no creo que ninguno de los que está a favor de la retirada de la placa se mantenga firme a sus principios y renuncie ahora a su vivienda», aseguraba ayer un vecino disconforme con la decisión adoptada por el Consistorio.
Próximamente también se colocará otra placa en el Monumento a los vencedores del Sella. En ella se hará constar los principales records absolutos de la prueba. Aquellos alcanzados por las K-2 y K-1 masculinas y femeninas, además de la C-1 y C-2. La petición la hizo el año pasado el vencedor K-1, Walter Bouzán, y su reivindicación se hará pronto realidad.