Ha sido y seguirá siendo uno de los principales debates de esta nueva tramitación del Plan General de Ordenación Urbana: el tratamiento de los núcleos rurales. La polémica se encendió cuando el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, expresó la posibilidad de limitar el crecimiento de los núcleos rurales. Lo hizo en el mes de diciembre, cuando presentó las tres alternativas estudiadas en el documento de prioridades. Hablaba Sanjurjo de «revisar» los criterios de parcelación y edificabilidad que se habían aprobado en el plan anterior, el anulado por los tribunales y ahora revisado. Aquellas afirmaciones provocaron un gran malestar en la zona rural. Unas semanas después, en el arranque oficial de la revisión del PGO, Sanjurjo afirmaba que, tal y como estaban, los núcleos rurales tenían capacidad edificatoria para otras 2.000 viviendas unifamiliares.
Pues bien, con los estudios realizados desde diciembre y hasta ahora, esa cifra se ha más que duplicado. Porque el concejal de Urbanismo aseguró el viernes que «dentro de los núcleos hay capacidad no consumida para construir más de 4.700 viviendas». Es decir, con los estudios anunciados (y aún no presentados) de capacidad del suelo y necesidades de vivienda, y la «importante labor de investigación» realizada en los 156 núcleos rurales identificados, con una ficha específica para cada uno de ellos, se determina que la capacidad edificatoria es aún mayor de lo previsto. De hecho, permite a los núcleos aumentar un 120% el número de viviendas que tienen, ya que en estos momentos se han contabilizado 3.900 unifamiliares construidas. Consideran PSOE e IU que de esta forma se garantiza la necesidad de vivienda de los habitantes de los núcleos.
Ni un metro más
El equipo de gobierno se basa en estas cifras para determinar que no permitirá crecer ni un metro los núcleos rurales. Aunque tampoco se van a revisar los criterios de parcelación y edificabilidad. Es decir, no se va a reducir la capacidad de crecimiento. Quedarán como están. La zona rural ve así desatendida una de sus principales peticiones. Hacían una firme defensa de los núcleos rurales, a los que consideran el único modelo de crecimiento compacto de la ciudad. Por eso, pedían que fueran recatalogados como suelo urbanizado, que se permitiera la división horizontal y cambiar los límites de la construcción. Ninguno de estos aspectos será tenido en cuenta.