Cuenta Miguel Cuadrado, el presidente de la Asociación Oviedo Monopatín, en plan anécdota, que en una de sus primeras reuniones con el Ayuntamiento, uno de los responsables municipales se quedó poco más que a cuadros al verlo llegar de traje. Quizá se esperaba a un joven con otra indumentaria, puede que con pantalones flojos, camiseta ancha y playeros. Otros, cuando oyen hablar de un aficionado al monopatín, piensan en la «imagen del típico niño en una plaza, peligrando a las señores mayores». «Aquí pesan mucho los estereotipos», asegura el portavoz de un colectivo que agrupa a unos 150 chicos aficionados a este deporte, cuyos orígenes se encuentran en Estados Unidos en la década de los sesenta, como sustituto a la tabla de surf. Por suerte, «se están acabando los tópicos y la imagen poco a poco se va cambiando».
A ellos lo que les importa, y a lo que se dedican, es a organizar y colaborar en campeonatos, como el 'Tres en raya' o el 'Ciudad de Oviedo', exhibiciones, como la que dieron en junio en Pola de Lena, y dar cursos de formación a niños. Cuadrado, que ahora se dedica a grabar estos eventos, resume bien su filosofía, sin parafernalia: «Nos gusta patinar, divertirnos y viajar. Y si puedes conocer gente, mejor».
Andar en monopatín, como en otras disciplinas, requiere «mucha superación personal», aunque según dice, es bastante adictivo. «Va por épocas, hay temporadas en que intentas progresar y otras en que te conformas con tus trucos», dice. Eso es lo que hace cuando quedan con sus amigos los días de diario por la tarde, los que no trabajan, o los fines de semana, en el Parque de Invierno o en la plaza de España, «un lugar de reunión de toda la vida».
Quince años juntos
El origen de la asociación se encuentra antes de su creación. El presidente y algunos otros, de los más veteranos, que ya superan la treintena, llevan más de quince años juntándose. Entonces había otro colectivo, el que logró la rampa en el Campo de San Francisco. Pero en 2006, se encontraron con que querían una skate plaza en el Parque de Invierno y fueron a pedirla al Ayuntamiento. «La gente que patina lo hace en la calle, pero siempre quiere un sitio», asegura.
Se constituyeron como grupo y la consiguieron. Están contentos con la colaboración municipal. En este caso, contaron con ellos para el diseño y la mantienen. Ahora les gustaría una ampliación, aunque dada la crisis sólo se atreven a pedirla con la boca pequeña.
Para quien quiera conocerlos mejor, él remite a su página web, donde cuelgan información y vídeos.