La concejalía de Urbanismo estudia con los servicios jurídicos municipales la forma de limitar el alcance de la suspensión cautelar de licencias, obligatoria por ley, que vendrá asociada al trámite de aprobación inicial el próximo 30 de julio. De esta forma, desde el Ayuntamiento se quiere buscar resquicios legales para que el urbanismo gijonés no quede sumido en una parálisis total por un periodo de más de medio año. Llanes, otro concejo inmerso en la revisión de sus normas urbanísticas, acaba de aprobar por acuerdo plenario suspender seis meses la concesión de licencias para la parcelación de terrenos, edificación y demolición, así como de actividades o usos determinados en el planeamiento vigente.
Pedro Sanjurjo explicó que en la Comisión de Urbanismo del próximo viernes se informará a los grupos políticos sobre los cambios en el planeamientos que afectarán a la configuración de la trama urbana. En concreto, se detallará todo lo relativo a los nuevos urbanizables y a las modificaciones normativas vinculadas a las bolsas de suelo urbano reservadas tanto para uso residencial como para uso industrial. A esa sesión del viernes también se llevará como asunto ordinario -explicó Sanjurjo- el catálogo urbanístico antes de aprobarlo de forma definitiva también en el Pleno del próximo día 30. El documento recogerá finalmente 2.878 elementos, un aumento considerable teniendo en cuenta que el anterior catálogo, realizado en los años ochenta, contenía unos 800.
La última comisión monográfica sobre la revisión del PGO se celebrará el viernes 23, adonde ya se llevará la propuesta que se elevará la Pleno para su aprobación inicial y posterior exposición pública durante dos meses. En dicha propuesta se plantearán dos principales novedades. La primera, la creación de otro gran polígono industrial en Somonte, de más de medio millón de metros cuadrados. Ese polígono además reservará una parte de su extensión para usos terciarios, pensando en la posibilidad de recuperar el abandonado proyecto de iniciativa privada para un circuito en Sotiello. La segunda gran novedad del plan general es que contará con más suelo urbanizable, a pesar de no incorporar nuevas bolsas de suelo ni aumentar la edificabilidad en las ya previstas. Aun así, Gijón ganará suelo para casi 3.000 viviendas dentro de la trama urbana que no tenían aprovechamiento residencial hasta el momento. Esas 3.000 viviendas se sumarán alas entre 8.000 y 9.000 que aún se pueden construir en el suelo no desarrollado de planes anteriores. Y más las 8.000 que se derivarán de los nuevos urbanizables se legará ala cifra de 2.0000 nuevas viviendas que se podrán construir en el municipio en los próximos diez años.
Por otra parte, esta semana se cumplirá un año de la primera sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJA), atendiendo a la demanda de una familia de Mareo de Arriba, anuló el anterior PGOU, obligando al Ayuntamiento a emprender la revisión de su normativa urbanística al tiempo que recurría el fallo en el Supremo. Fue un 16 de julio cuando se supo que el tribunal declaraba contrario a Derecho el plan Teixidor por errores procedimentales y carecer de una evaluación ambiental.