Stefan Olsdal está alojado en un hotel de Oporto, donde tocó anoche junto con su grupo, Placebo, en el Mares Vivas Festival. Esta noche comienza el tramo español de su gira, que les llevará, después de Gijón, por Mallorca, Valladolid, Córdoba y Benidorm antes de seguir su camino por Europa.
Brian Molko, Steve Forrest y Olsdal llevan en la carretera desde mayo del año pasado, presentando, en esta ocasión, su disco 'Battle for the Sun'. Ayer comenzó el montaje del concierto de esta noche (plaza de toros, 22.30 horas, 40 euros en taquilla), con una pantalla LED que acompañará su puesta en escena. Al mediodía de ayer, se habían vendido 3.200 entradas, aunque la mayoría habían sido adquiridas en las últimas horas.
-¿Qué tal está yendo la gira?
-Larga; está siendo larga. Pero está siendo una buena gira, siempre es fantástico tocar, estar encima de un escenario.
-Placebo ya lleva muchos años publicando discos, y en la carretera. ¿Qué versión disfrutaremos esta noche de sábado?
-La 5.1: con más equipo de graves, con más fuerza y con más ganas.
-En todo este tiempo han colaborado con artistas de la talla de David Bowie; han teloneado a grupos como U2... Han sido testigos de excepción de la evolución del mundo de la música en la última década.
-Bueno, las cosas vienen y van; los tiempos cambian. Lo mejor de la música, para mi gusto, es la posibilidad de mezclar y de explorar: en los últimos años hemos visto rock con hip-hop, pop con ritmos africanos, rap con música electrónica... ¡Todo es posible! Lo cierto es que ahora todo está menos establecido, y cuesta más definirse con exactitud. Eso es lo mejor.
-El equipo de grabación y el de directo no es el mismo. ¿Cómo es preparar una gira así?
-Efectivamente, en el estudio somos Brian y yo, y este joven batería californiano al que hemos fichado, Steve Forrest; en directo, sin embargo, somos seis en total. Por primera vez hemos incluido a una violinista, que toca los arreglos de cuerda en 'Meds' y en 'Battle for the Sun'.
-Es de suponer que, además, las canciones habrán cambiado mucho, ¿no?
-Sí, con 'Teenage Angst' vamos ya por la tercera versión completamente distinta... Nos gusta que mantengan su espíritu, pero para nosotros es esencial que exista una conexión emocional con las canciones. Por otro lado, es un lujo contar ya con seis discos entre los que elegir al organizar el repertorio.
-¿Es un repertorio cerrado?
-No, ahora en verano lo estamos cambiando, especialmente porque tenemos muchos conciertos en festivales y creemos que la gente espera encontrar otras cosas.
-¿No es muy duro estar tanto tiempo de gira, lejos de casa?
-Para nada, a mí me encanta. Además, esta ha sido mi vida desde los veinte años... Pero vamos: ¡Es verano, estoy en España! Para muchos eso no sería trabajar; serían unas vacaciones.
-¿Qué lugar ocupa ahora su otro proyecto, Hotel Persona?
-Habrá un segundo disco, en algún momento. El primero fue una gran experiencia con colaboraciones como la de Miguel Bosé, pero no quería montar otro Placebo y quiero mantener ambos proyectos separados. Cuando acabe esta gira, veremos.
-¿Conoce Asturias?
-No, y me apetece mucho: he estado en Galicia, pero nunca Asturias. Tengo ganas de tocar por primera vez en Gijón.
-Una última cosa: por la imagen de Placebo, resulta chocante que esté concediendo entrevistas a estas horas de la mañana. ¿No hay fiesta cuando están de gira?
-(Ríe) Me pasé quince años sin saber lo que era una mañana precisamente por eso, y ya ha llegado el momento de empezar a experimentarlo. Y, la verdad, me gusta bastante.
-Mucha suerte en Gijón, y diviértanse.
-Gracias, lo intentaremos: vamos con ganas de pasarlo bien.