Tenía muchas sorpresas guardadas la Concejalía de Urbanismo sobre el nuevo Plan General de Ordenación. Se fueron desgranando algunas, como el nuevo polígono de Somonte y los usos ganaderos permitidos en los núcleos rurales, pero las más importantes llegaron ayer, tras desvelar el tratamiento que tendrán los suelos urbanos y urbanizables del concejo. En contra de lo que se podía esperar, las modificaciones no tienen nada que ver con las bolsas de suelo que habían concitado más polémica, como las de Cabueñes o Castiello de Bernueces, sino que se plantean en la ciudad. La principal novedad no trata de sumar, sino restar, en concreto, el barrio de El Muselín. Al completo.
El nuevo PGO prevé su desaparición, aunque a largo plazo, sin un calendario establecido, sino a través de «un proceso gradual y negociado». Los motivos aludidos única y exclusivamente son de seguridad. Los problemas del barrio, con repetidos argayos y desprendimientos, son ya conocidos. Pero, además, un estudio más concreto de la zona «desaconseja consolidar el uso residencial». Así lo explicó ayer el edil Pedro Sanjurjo, quien tranquilizó en todo momento a los 200 vecinos actuales, donde hay unas cien viviendas, porque «van a poder seguir viviendo ahí durante muchos años» y «van a ver reconocidos sus derechos de propiedad». La operación de El Muselín es compleja. Primero, por lo que supone de desalojo. Segundo, porque el objetivo es convertir el barrio en un gran parque público que será desarrollado por el Ayuntamiento. Y, en tercer lugar, por la forma en la que se irá gestando la compra del suelo del barrio.
A saber. Los cambios de El Muselín se unen de forma clara a una de las nuevas bolsas de suelo anunciadas ayer, que estará en Jove, en concreto en las inmediaciones de la denominada ronda Oeste, esto es, el nuevo acceso subterráneo a El Musel, previsto para captar todos los tráficos pesados que van al puerto. Esa nueva infraestructura, que dará lugar en superficie a un bulevar que irá desde el Alto del Cerillero hasta la playa del Arbeyal, permitirá también sacar a la luz bolsas de suelo existentes en los bordes del trazado, en las que se podrán construir 575 viviendas (según los cuadros aportados ayer por Urbanismo). El 30%, unas 170, tendrán algún tipo de protección. El área reservará suelo para equipamientos sociales, deportivos, institucionales o educativos que responda a las necesidades de toda la zona Oeste.
Esa nueva urbanización será similar a la ya construida de El Lauredal, con edificios de bajo más tres alturas «compatibles con las viviendas del entorno». La cuestión es que para hacerse con el suelo de El Muselín se utilizará el sistema ya utilizado con el parque de los Pericones. Los constructores que desarrollen viviendas en Jove tendrán que pagar al Ayuntamiento su carga urbanística (el 10% de suelo que deben ceder siempre de forma obligatoria) comprando suelo en El Muselín.
Es decir, serán los promotores privados quienes tengan que llegar a acuerdos con los propietarios del barrio destinado a desaparecer y, quizás, si así lo pactan, realojarles en los nuevos edificios. El suelo que adquieran en El Muselín será cedido, a su vez, al Ayuntamiento. Sólo cuando todo el barrio sea de titularidad municipal comenzará la transformación en zona verde.
Esta gran actuación se une a la otra prevista en Jove, incluida ya también en este nuevo PGO, como una gran bolsa de suelo nuevo urbanizable, que dará como resultado casi 2.000 viviendas, todas ellas de protección, en concreto, de precio concertado.
De autopista a vía urbana
Esta es una de las actuaciones sin duda más destacadas del nuevo PGO que irá al Pleno del día 30. Pero no la única. Hay otra, anunciada también ayer, muy importante, relacionada con todo el trazado de la avenida del Príncipe de Asturias, y también condicionada por la puesta en marcha de los nuevos accesos a El Musel por Jove. Cuando esté en marcha, se solicitará al Ministerio de Fomento la titularidad de la avenida, para transformarla y convertirla en una vía urbana. La intención es que pase de ser una autopista a una calle que permita la unión de Pumarín y La Calzada así como ir, de forma segura, desde Los Pericones hasta el Arbeyal. La operación permitirá solucionar problemas existentes ahora de articulación y unión entre barrios, y conllevará otras dos cuestiones.
En primer lugar, la puesta en marcha de bolsas de suelo en los bordes de la vía, con capacidad para 770 viviendas de las que, al igual que junto a la ronda Sur, el 30% tendrán algún tipo de protección. Pero las viviendas ocuparán un 70% del suelo que se ordenará en ese entorno y el resto se destinará a usos industriales. En cualquier caso, un plan especial deberá desarrollar con más detalle todos los contenidos del territorio.
Esta es la primera cuestión unida a la transformación de la avenida del Príncipe de Asturias. La segunda será la reordenación de los espacios industriales situados en el entorno de esta vía y de la avenida de Los Campones. Será el denominado plan del Gijón Fabril, en la zona de la antigua fábrica de Flex, área en la que las instalaciones industriales «serán realojadas de forma más ordenada, adecuándose a una estructura urbana y moderna». La intención última es «articular la unión entre Sur y Oeste y transformar la entrada por Tremañes». También será un plan especial el que deberá determinar los detalles y la forma de reordenar y realojar a las industrias que quedan en el área.
Urbanismo tiene claro que la imagen actual de la zona «no es la adecuada». Para Sanjurjo, esta será una de las grandes actuaciones del futuro, ligada a otras cuestiones como la prolongación de Dolores Ibárruri hasta la autopista y, posiblemente, la desaparición del puente que une Pumarín y Perchera-La Braña. También unió este proyecto el concejal a la posibilidad que ofrece de 'retranqueo' en Juan Carlos I para su futura operación de desdoblamiento. Todo ello supondrá una «completa y profunda operación de cirugía, con importantes novedades respecto al plan anterior».
Albergue Covadonga
Dentro de la zona urbana aún hay que mencionar otras dos bolsas de suelo. Una de ellas ya era conocida, la que resultará del traslado del Albergue Covadonga a El Natahoyo. En el espacio que quede libre se construirán viviendas protegidas. Esa actuación se une a otra de similares características en un solar de titularidad pública situado junto a la pasarela de Moreda, al lado del Palacio de Justicia ahora en obras. Entre ambos lugares se levantarán 292 viviendas.
Poco habló ayer Sanjurjo de los nuevos urbanizables fuera de la trama urbana, entre otras cosas porque no han sufrido ningún cambio respecto a las previsiones, salvo una pequeña modificación en Cabueñes, donde se ha ampliado mínimamente, dijo, la zona de actuación, en atención a una sugerencia de la Consejería de Medio Ambiente. Pero el plan sigue manteniendo 580 viviendas (según los cuadros facilitados ayer). Se mantiene Granda, con 1.000; Castiello, 2.430; Peñafrancia, 68; Infanzón, 370; Jove, 1.890 y Porceyo, 1.229. En total, los nuevos residenciales tendrán capacidad para 7.567 viviendas. Se sumarán las 1.877 de los nuevos desarrollos mencionados, más las 2.477 que aún se pueden construir en solares sin utilizar pendientes de planes urbanísticos anteriores, más otras 7.000 de suelos urbanos incorporados, más las 1.500 del plan de vías. En total, las previsiones hablan ahora de unos 21.500 pisos a desarrollar en los próximos diez años.
Por lo tanto, destacó Sanjurjo, dos tercios de las nuevas viviendas estarán dentro del espacio urbano actual, para «colmatar la ciudad. No se produce una invasión del territorio no urbanizable. El objetivo es conseguir una ciudad sostenible, que evite desplazamientos innecesarios. Construir en todo el territorio haría inviable un sistema de transporte público y obligaría a pagar muchos más impuestos», explicó.