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El autobús que cambió Los Lagos

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El autobús que cambió Los Lagos

Las restricciones de acceso a los Picos generaron una fuerte oposición en los primeros años de aplicación

25.07.10 - 02:45 -
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El Plan de Transporte a los Lagos de Covadonga, que obliga desde hace ya un lustro a utilizar el transporte público para acceder a este lugar en las horas centrales de los meses de temporada alta, y los principales puentes festivos, está cada día más consolidado. Pese a las duras críticas recibidas en los primeros años de aplicación, la mayoría de vecinos y empresarios de la zona ya han reconocido públicamente las ventajas medioambientales, e incluso turísticas, que supone garantizar la sostenibilidad de este enclave único que, durante años, corrió el peligro de perder todo su encanto debido a la masificación de turistas que accedían al lugar con su propio vehículo.
No fue un camino fácil. Cuando en el verano de 2005 el Gobierno del Principado, a través de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, anunció su intención de restringir el tráfico rodado a los Lagos de Covadonga, se creó en la comarca del Oriente de Asturias, y principalmente en Cangas de Onís, una plataforma en contra de la iniciativa, reclamando el acceso libre y gratuito al paraje natural. Hubo manifestaciones, movilizaciones en contra de la regulación del tráfico a los Lagos e, incluso, acciones vandálicas puntuales contra los autobuses de la empresa Alsa, quien gestiona el servicio desde su entrada en funcionamiento. No hay que olvidar, es cierto, que el uso del transporte público conlleva también unos gastos e implica un coste añadido para los usuarios, en su gran mayoría turistas, que deben de abonar unos 22 euros de media para una pareja con dos hijos para ver el Enol y el Ercina.
Los primeros años fueron difíciles para todos. Los hosteleros de Soto de Cangas, y aquellos enclavados en el propio espacio protegido, alertaron de un importante descenso de clientes como consecuencia de la regulación, que ponía en grave peligro numerosos puestos de trabajo. La Iglesia se quejó de que el plan había convertido la explanada de Covadonga en un mero aparcamiento para subir a los Lagos e, incluso, de que se había reducido «hasta en un 75%» la visita al Santuario. Los turistas, por su parte, denunciaban constantemente el precio de un servicio obligatorio para visitar un lugar cuyo acceso, hasta hacía poco, era totalmente gratuito. Para colmo, durante los primeros años de funcionamiento del servicio de autobuses lanzadera, no pudieron evitarse los atascos, aunque entonces trasladados al acceso al Santuario de Covadonga y a la entrada de los aparcamientos habilitados para los usuarios del plan de transporte. Pese a todo, el primer verano de aplicación utilizaron el servicio cerca de 95.000 personas. El verano pasado, ya superaban los 100.000 y, en los cinco años, se han subido al autobús de los Lagos más de medio millón de usuarios.
Fue la propia Asociación de Empresarios Turísticos de los Picos de Europa (Incatur) la que pidió en 2007 al Gobierno regional la ampliación a los puentes festivos del Plan de Transporte a los Lagos de Covadonga. Su petición se fundamentaba principalmente en las caravanas que en estas fechas sufría de nuevo la carretera que une Covadonga con el Enol y el Ercina, y en el corte de la carretera al Parque Nacional una vez que la gran cantidad de turistas copaba de nuevo los aparcamientos de los Lagos.
Desde entonces el Gobierno del Principado ha ido ampliando este servicio y hoy no sólo se aplica durante los meses de verano (desde anteayer al 8 de septiembre), también en Semana Santa y durante los puentes festivos del mes de mayo, el Pilar (en octubre), Todos los Santos (noviembre) y la Constitución (diciembre). Empresarios locales y vecinos han aceptado la regulación y ya nadie se puede imaginar dar un paso hacia atrás.
Para convencer a la ciudadanía ha sido necesario un gran esfuerzo económico por parte del Ejecutivo regional para la construcción de toda una infraestructura que permite llevar a cabo esta importante ordenación del tráfico con relativo éxito. Empezando por la estación de autobuses de Cangas de Onís (inaugurada en mayo de 2007) y el amplio aparcamiento del Lleráu, pasando por la red de estacionamientos disuasorios creados entre la ciudad canguesa y el Santuario de Covadonga (El Bosque -en precario-, Muñigo y el Repelao). En total, 1.600 plazas de aparcamiento.
El sistema se ha ido puliendo poco a poco y mejorando de forma sustancial en cuestiones de información, con la edición de folletos cada vez más completos, y de señalización. Se han instalado incluso en las últimas ediciones unos paneles digitales que informan puntualmente a los turistas de la disponibilidad de plazas en cada uno de los aparcamientos vinculados al plan para evitar rodeos innecesarios y facilitar la llegada ordenada de los turistas.
El precio por estacionar en cada uno de estos aparcamientos durante un tiempo ilimitado es de dos euros y el billete para acceder en autobús (también válido para todo el día y que permite hacer todo tipo de paradas por el camino) es de siete euros para adultos (el precio inicial era de seis), y tres para menores de doce años. Los menores de tres años, no pagan.
El autobús es sin duda alguna el medio de transporte más utilizado para quienes quieren acceder a los Lagos de Covadonga durante el periodo de restricción (entre las 8.30 horas y las 20 horas en verano, y hasta las 19 horas en invierno) porque su periodicidad es prácticamente continua (cada diez minutos), aunque también es posible hacerlo en taxi local o en autobuses de grupos organizados, aunque en este supuesto deben haber solicitado previamente la autorización al Consorcio de Transportes de Asturias. Cualquiera de estas opciones será mucho mejor que aquellas interminables y ya casi olvidadas caravanas de coches, humos y bocinazos.
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Antes. Hasta el año 2005, los vehículos tenían acceso libre para subir a los Lagos de Covadonga durante todo el año siempre y cuando quedaran aparcamientos libres. Esto provocaba interminables caravanas y atascos en pleno corazón de los Picos de Europa y ofrecía al visitante una imagen que poco o nada tiene que ver con un espacio protegido. En la imagen, una foto de la angosta carretera que da acceso al lago Ercina, con vehículos aparcados en una de sus márgenes y coches circulando con dificultad por la vía. :: E. C.

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Ahora. Durante las jornadas de mayor afluencia turística la visita a los Lagos de Covadonga se regula, desde hace cinco años, a través de transporte público. Esta medida ha acabado con la masificación de vehículos en esta zona del Parque Nacional de los Picos de Europa, y los turistas disfrutan de una imagen más sosegada y tranquila, acorde con un espacio protegido. En la imagen, un grupo de turistas visitan el lago Enol mientras que un autobús circula por la carretera. :: NEL ACEBAL

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