Pese a la mejora experimentada por la población de caballos asturcones en estos últimos años, la especie sigue enfrentando importantes problemas a la hora de luchar por su pervivencia. Según señaló este sábado Luis Felipe Capellín, presidente del colectivo de criadores Acpra, anualmente aún mueren entre ochenta y cien ejemplares de asturcón, por los ataques de los lobos. Una situación que no impide el avance de la especie, pero que precisaría de algún tipo de solución o acción paliativa.
Son algunos de los datos que se conocieron durante la celebración del foro del poni de raza asturcón, un encuentro entre los criadores asociados, que tiene carácter anual y que se desarrolla en las instalaciones que esta asociación gestiona en la ladera del monte Cayón. Desde Acpra llevan varias décadas trabajando por la recuperación de estos caballos «capaces de realizar el mismo trabajo que cualquier otro», comenta Capellín, que resalta demás su docilidad y nobleza, «por lo que también son aptos para los niños».
Hasta el abandono de la tracción animal, los asturcones eran reclamados desde el País Vasco para su uso en tareas agrícolas y desde el Levante para su utilización en los huertos de naranjos. Es una raza de ponis de las más antiguas del mundo y cuenta con una notable relación con las razas celtas. En relación con el futuro de la especie, el presidente de Acpra se muestra moderadamente optimista, «puesto que pasamos de menos de treinta ejemplares en los primeros años 80, a las 1.600 cabezas actuales». Son datos muy positivos, aunque aún están lejos de los niveles que se establecen oficialmente para determinar que una especie está fuera de peligro: 5.000 madres. Pese a ello, los criadores son optimistas y consideran que lo importante es seguir en la buena dirección.
La celebración de este foro anual arrancó al filo de las diez de la mañana, con la subida de los participantes desde Infiesto. A partir de las doce del mediodía se produjo la bajada de la manada desde lo alto de la montaña piloñesa, para que los niños asistentes pudiesen proponer los nombres que llevarán los nuevos potros. La jornada de cielos despejados y sol, contribuyó a que todos los presentes pudiersen disfrutar sin cortapisas del precioso paisaje de la montaña piloñesa.
Tras la comida de hermandad, durante la tarde se programaron nuevas actividades como la presentación de las razas invitadas: cabalo galego, losino y poni asturcón. Posteriormente se desarrollaron pruebas de salto y de deportes con asturcones.