Salvo Carlos Barredo, que ayer corrió el Criterium de Aalsc en Bélgica, los corredores asturianos que disputaron el Tour regresaron a casa.
Samuel Sánchez, quien hizo escala en Madrid desde París, llegó a primera hora de la tarde al Aeropuerto de Asturias. Allí le esperaban su esposa Vanessa y su hijo Unai. En su cara se reflejaba el cansancio. Pese a que no podía ocultar su decepción tras perder el podio valoraba mucho «haber sido tantos días tercero en la general. Eso quiere decir que me batí entre los mejores y que tuve opciones de todo».
Está contento por mejorar la sexta plaza de 2008, «pero no me gusta el cuarto puesto -lo que él denomina la medalla de chocolate-, ya que también obtuve este resultado en dos mundiales y no se me olvida».
El ovetense reconoce que en el descenso de La Madaleine perdió un tiempo de oro en una etapa en la que incluso pudo acercarse a Schleck y Contador, «pero lo peor fue la caída en la decisiva etapa del Tourmalet». Algunos de sus compañeros no saben ni cómo se levantó y se preguntan de donde sacó fuerzas para luego meterle más tiempo a Menchov. Ayer lamentaba de nuevo que el ruso «fue una apisonadora en la crono».
Por la mente de Samu sólo pasa descansar y tomar decisiones sobre su futuro esta semana. Hoy le verá el médico Antonio Maestro, «sobre todo para saber si tengo algo roto, porque ha sido muy duro seguir desde mi caída». No hará como otros años la Vuelta y el Mundial, sino «varias carreras, entre ellas el sábado la Clásica de San Sebastián». Con todo, ayer tuvo ánimo para ir a las fiestas del barrio ovetense de Montecerrao.
Quiere seguir en el Euskaltel, porque es la escuadra en la que ha estado siempre, pero el equipo vasco podría estar afectado por la crisis económica el próximo año. Al ovetense le quieren renovar dos años más, pero la escuadra 'naranja' podría optar por hacer un equipo Continental para ahorrar dinero. Falta por completar una parte del presupuesto para 2011, por lo que esta semana será decisiva para el campeón olímpico.
Dos horas antes que Samu aterrizaron en Asturias, procedentes de París, Dani Navarro y Benjamín Noval, dos hombres clave en el triunfo de Contador. El gijonés estaba exultante, «porque disfruté como nunca del paseo triunfal en los Campos Elíseos. Es una sensación magnífica que no había vivido».
Satisfacción en el Astana
Navarro, que también estará el sábado en San Sebastián, se mostraba a su vez contento «porque creo que cumplí mi misión de ayudar en los Alpes y en los Pirineos a Contador». Dejó entrever que seguirá con el madrileño allá donde vaya. «No sé en qué equipo estará el año que viene. Astana le quiere renovar a toda costa, pero parece que le apetece otra aventura. Ya se verá». Cabe recordar que la escuadra kazaja pagaba a Contador 5,2 millones, pero ahora el triple campeón del Tour quiere siete, una cantidad a la que en principio parece dispuesto a llegar el equipo.
Por su parte, Benjamín Noval también estaba feliz, «porque el objetivo se alcanzó y lo importante es haber visto a Contador en lo más alto del podio». El mierense ganó en 2004 el Tour con Armstrong, «pero no tiene ni comparación. Tengo una relación personal muy especial con Contador y lo disfruté más».
Asimismo, halagó la labor de su compañero Dani Navarro. «Es como Chechu Rubiera con Armstrong, el hombre fuerte en la montaña del mejor ciclista del mundo. Tiene un gran futuro».