Las dificultades por las que están pasando las obras de construcción de los tramos aún pendientes de la autovía del Cantábrico a su paso por Asturias pueden tener consecuencias «graves» entre las empresas adjudicatarias de los trabajos, las subcontratadas y las de abastecimiento de materiales. La Federación Asturiana de Empresarios expresó ayer su preocupación por el asunto y su presidente, Severino García Vigón, señaló a EL COMERCIO que «basta ya de eufemismos y de tomaduras de pelo: lo que se está produciendo en la autovía del Cantábrico no es una ralentización, es un auténtico parón que está poniendo a las empresas en dificultades muy serias».
El presidente de los empresarios asturianos hace un paralelismo entre la situación actual y «los días en los que se hablaba de 'desaceleración' cuando la crisis económica se mostraba ya en toda su crudeza».
Para García Vigón, habrá un segundo efecto negativo en la región ya que considera que «este parón, además del nuevo retraso que implica para una obra que iba a estar terminada en 2009, tendrá también importantes consecuencias sobre el empleo».
Las críticas por la paralización de las obras aparecen también desde Izquierda Unida, socio de gobierno del PSOE en el Principado. El consejero de Medio Rural y Pesca, Aurelio Martín, afirmó ayer que este «hecho desafortunado» tendrá efecto en el «desarrollo económico y social, particularmente, en nuestras zonas rurales, porque influye de forma negativa en la cohesión social y territorial de Asturias».
Martín añadió que «no es de recibo que una obra que lleva en ejecución más de 20 años pueda seguir acumulando retrasos, porque lastra nuestro desarrollo económico y tiene una especial repercusión en nuestra zona más occidental».
Izquierda Unida está preparando una iniciativa parlamentaria para presentarla en la Junta General del Principado con la que tiene previsto instar al Ejecutivo regional a intensificar las gestiones para que las obras se retomen lo más rápidamente posible.
Pleno extraordinario
De momento, quien sí ha movido ficha en el Parlamento asturiano es el Partido Popular, cuyo presidente regional y parlamentario, Ovidio Sánchez, presentó una proposición no de ley en la que se insta «al Consejo de Gobierno a dirigirse al Gobierno de la nación para que, antes del primero de octubre de 2010, remita a la Junta General un informe detallado de la situación actual y fecha de puesta en servicio» de varias infraestructuras en la región. Entre ellas, están los tramos de la A-8 paralizados.
Según Sánchez, el parón de los trabajos en la autovía del Cantábrico «genera una tremenda indignación en toda la sociedad asturiana» y añadió que pretende que el Gobierno «dé cuenta de sus gestiones y a qué se debe esta tomadura de pelo».
Pidió, asimismo, la convocatoria de un Pleno extraordinario en la Junta General para reivindicar la ejecución de «infraestructuras vitales y debatir los recortes de las obras públicas que dependen de Fomento».