La ciudad consiguió ayer dos cosas importantes. La primera, tener un nuevo Plan General de Ordenación encima de la mesa redactado en tan solo medio año. La segunda, que dicho Plan General fuera aprobado, de forma inicial, sin oposición. Porque la oposición no fue tal. Es decir, el Partido Popular no votó en contra del PGO, sino que se abstuvo. Es la primera vez que el PP no vota en contra de un plan general de ordenación, y por eso el propio concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, agradeció el gesto públicamente.
Que no haya oposición formal no significa que no hubiera opiniones encontradas en un Pleno, el último antes de las vacaciones, muy denso en contenidos. Y las hay porque el PP, aunque se abstiene en la votación, aseguró estar en contra de muchos aspectos, tanto de forma como de fondo, de esta tramitación. Para empezar, porque ha sido «exprés», rapidez que Sanjurjo defiende por la «necesidad» de que Gijón cuente lo antes posible con un nuevo plan de ordenación «aprobado y con garantías» tras la anulación del anterior por parte de los tribunales en julio de 2009. Después, porque los populares no ven con buenos ojos iniciativas importantes del plan, como la actuación prevista en la Ería del Piles, ni el tratamiento que se dará a los núcleos rurales, ni el nuevo polígono industrial de Somonte, por ejemplo. Y porque creen que ahora se han puesto de manifiesto errores del pasado, como que «el nuevo área de Roces es una isla inconexa». O que el equipo de gobierno plantea cuestiones que «nadie cree».
Así se lo hizo saber el edil popular Pablo Fernández a Pedro Sanjurjo, en una 'batalla' a dos bandas que acabó en decepción mutua por sus sendos discursos y en Sanjurjo comparando a Fernández con Pepe Pótamo y su grito huracanado. Salió Pilar Fernández Pardo en defensa de su concejal, al comparar al responsable de Urbanismo con «Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio. Le va al pelo».
En el Museo del Ferrocarril
Y así, en un debate urbanístico jalonado de cómics y dibujos animados, el Pleno aprobó un documento que será publicado en el BOPA el sábado 7 de agosto. A partir del día 9, los gijoneses podrán acercarse hasta el Museo del Ferrocarril durante los dos meses de información pública (el PP pidió ayer que fueran tres, pero fue rechazado), donde técnicos municipales contestarán a sus dudas sobre un PGO que «define una ciudad compacta, más eficiente, sostenible y habitable» que trata de cubrir las necesidades futuras en lo que respecta, principalmente, a vivienda y suelo industrial. De las primeras podrá haber más de 21.000 en los próximos diez años, lo que supondría mantener el mismo ritmo de construcción «que en la última década». De lo segundo, se trata de que haya el suficiente para «favorecer el desarrollo económico» de Gijón.
Los contenidos del nuevo plan ya se han dado a conocer en las últimas semanas. Quizás por eso, buena parte del debate se centró en dos de las actuaciones que más polémica han ocasionado: los planes especiales de reforma interior de El Muselín y el denominado El Rinconín, que afectará a toda la Ería del Piles. De la primera actuación, Sanjurjo reiteró en varias ocasiones la existencia de «riesgos naturales» en un barrio donde hay un centenar de viviendas en 86 edificaciones, con cuyos vecinos «se negociará, en ningún caso habrá expropiaciones» y que «se podrán quedar allí todo el tiempo que quieran». En cualquier caso, insistió, «sería una grave irresponsabilidad de la Administración no decir los riesgos geológicos que tiene la zona». Tenía Sanjurjo en este caso el apoyo de IU. «Que nadie piense que, por sorpresa o traición, este gobierno municipal les va a desalojar», se comprometía Jesús Montes.
Respecto al PERI de la Ería del Piles, Sanjurjo aseguró que «es la última oportunidad que tiene Gijón para obtener suelo para dotaciones públicas» en la zona Este, aunque reconoció que se trata de una «operación compleja» que, en cualquier caso, dependerá de la iniciativa privada. No están de acuerdo los populares, que acusan al equipo de gobierno de pretender hacer «pisos de lujo» en El Rinconín. 'Devolvían' de esta forma la misma acusación que el PSOE les hizo a ellos, con sus planes de urbanizar el suelo de Naval Gijón. Una cuestión esta última en la que hizo especial hincapié Montes Estrada, quien rechazó una y otra vez convertir ese suelo en urbanizable. «¿Quién sabe si aparecen en el futuro tantas autopistas del mar que son nuevamente necesarios artilugios flotantes?», se cuestionaba, mientras defendía la necesidad de conservar suelo industrial junto al mar. «Con 'Poniente I' ya valió. Dejémoslo ahí. Será un hito para la historia de lo que una día fue de fierro y ahora es de ladrillo». A Naval se sumará el suelo de La Camocha.
Y cuando el debate se estaba centrando en estas cuestiones, tomó Pilar Fernández Pardo la palabra para subir un poco el tono de la discusión, algo que se consigue prácticamente con sólo decir un nombre, el de Ovidio Blanco. Tras reprochar a Sanjurjo que «usted no se entera de nada», recordó el caso Blanco, ahora en fase de instrucción en los tribunales, y los posibles delitos en los que podría haber incurrido el ex arquitecto jefe municipal. Y recordó después que el antiguo proyecto de la Ciudad del Motor de Sotiello, iniciativa que de alguna forma se recupera ahora con el nuevo polígono industrial de Somonte, tuvo en su momento problemas en la tramitación del Principado de Asturias. Y, para acabar, le preguntó: «¿Le parece respetable con el medio ambiente el plan de Cabueñes?».
En una constante del Pleno de ayer, en el que los debates serios parecían derivar en situaciones surrealistas, se enzarzaron luego Sanjurjo y Pardo en si el primero ha hecho trabajar «in extremis» a los técnicos municipales durante los últimos meses, en si tuvieron que hacerlo incluso durante la final del Mundial de Sudáfrica o en si, para compensar, les llevó televisión de plasma y pinchos, cuestiones que negó el edil socialista. «Les han gastado una broma y se la han creído». El equipo redactor, presente en el Pleno, reía.
7.000 pisos vacíos
Lo dicho, situaciones casi surrealistas en un debate más que serio en el que, entre otras cosas, se desveló que Gijón tiene 7.000 viviendas vacías. Es, por fin, una cifra oficial, recogida en el expediente del PGO, que incluso hace un estudio por barrios y que se basa en la falta de consumo eléctrico de éstas. 7.000 pisos a los que se refirió Montes como «un auténtico lujo» y a cuyos propietarios animó a poner en alquiler a través de la Empresa Municipal de la Vivienda para tener mayores garantías.
Con todo, lo dicho, al final no hubo oposición. Aunque el PP ya ha anunciado que presentará alegaciones en el periodo de información pública. Después, el PGO aún pasará por Pleno dos veces más. Mientras tanto arranca una suspensión de licencias que prácticamente no afectará a ninguna operación, pues Urbanismo ha incluido una larga lista de excepciones.