Las motos han ganado terreno en la ciudad. Los cambios en los hábitos de transporte personal de los avilesinos son evidentes y, si hace apenas dos años las plazas de aparcamientos exclusivo para motocicletas parecían una excentricidad, hoy son lugares disputados por los conductores de las dos mil motos que circulan por Avilés.
Los cambios en la tipología de los permisos para conducir ciclomotores y motocicletas y la paulatina adopción de medidas para 'expulsar' al coche del centro de la ciudad, parecen haber tenido su fruto en una mayor extensión del uso de la motocicleta.
Un reflejo claro del notable incremento del parque móvil de dos ruedas en la ciudad es la escasez de plazas de aparcamiento específicas. Cuando hace algo más de dos años aparecieron las primeras plazas de ese tipo en la calle de La Muralla, era poco habitual que se ocuparan al máximo. Ahora, los 75 espacios existentes son codiciados por los conductores, y en momentos de especial interés para los aficionados a la moto, como la reciente celebración en la ciudad de la carrera de motos clásicas en el entorno de la avenida de Conde de Guadalhorce, la falta de espacio era más que evidente.
Cientos de 'moteros' llegados de diversos puntos de Asturias y de España durante los dos días de celebración de la carrera, comprobaron en primera persona las dificultades para encontrar dónde dejar sus vehículos sin temor a ser multados.
En ese punto, grupos de aficionados han hecho llegar a este periódico su preocupación acerca del riesgo que pueden correr de ser multados en caso de estacionar sus motos en zona azul o en plazas que no están específicamente señalizadas para vehículos de dos ruedas.
La ordenanza no es muy clara a la hora de especificar qué espacios de estacionamiento están vedados al uso de motocicletas y ciclomotores. Así, recoge como sancionable, con 90 euros, aparcar en un espacio para automóviles si existe en la zona un área reservada para motocicletas. Pero no aclara si por 'zona' se refiere a la calle en concreto o a una determinada distancia de las plazas reservadas para motos.
De ese modo, el sentido común invita a que, en caso de no haber espacio suficiente en el área reservada a ciclomotores y motocicletas, buscar un hueco para aparcar en una calle próxima en la que no haya plazas específicas para motos.
La ordenanza lo explica del siguiente modo: «Los vehículos de dos ruedas, ya sean motocicletas o ciclomotores, estacionarán en los espacios específicamente reservados al efecto». En el supuesto de que no hubiera esos espacios «podrán estacionar en la calzada, junto a la acera, en forma oblicua a la misma, y ocupando una anchura máxima de 1,30 metros, de forma que no se impida el acceso a otros vehículos o el paso desde la acera a la calzada».
Zona azul gratis
Con esas palabras, la normativa municipal viene a autorizar el estacionamiento de motos y ciclomotores en los espacios reservados a turismos, aunque siempre que lo hagan en batería, aun cuando se trate de una zona de estacionamiento de turismos en línea.
De hecho, este último punto tiene su interés a la hora de resolver otra de las cuestiones asociadas al comportamiento de las motocicletas en el casco urbano de la ciudad. ¿Tienen que pagar por estacionar en zona azul? La respuesta es clara: no. Pero hay una salvedad. Si el conductor aparca 'en línea' y no en perpendicular a la acera, tendrá que pagar y podrá ser multado si carece del correspondiente tique a la vista del inspector de Ordenación y Regulación de Aparcamientos (ORA). La normativa también añade que los estacionamientos de este tipo de vehículos deberán limitarse a sus propios sistemas de bloqueo, sin encadenar o fijar el vehículo a elementos del mobiliario urbano, como suele hacerse con las bicicletas.
Con todo, las de estacionamiento no son las únicas normas que afectan a las más de dos mil motos matriculadas en el municipio y a sus conductores. Así, por ejemplo, la ordenanza municipal de Tráfico incluye prohibiciones como la de «circular con el vehículo sin apoyar la totalidad de las ruedas en la calzada», lo que vendría a ser el veto a que los motoristas vayan por las calles de la ciudad haciendo 'caballitos' sobre sus motos.
Lo que no refleja la normativa municipal son otras cuestiones que ya se han ido aplicando en otras ciudades en las que el número de personas que han decidido pasarse a las dos ruedas para moverse de un modo más rápido y económico por la ciudad, es muy superior al de Avilés. No es de extrañar que, de mantenerse la evolución del sector, los semáforos cuenten con dos líneas de salida que permitan a las motos tomar ventaja sobre los coches y ganar así en seguridad, como se ha hecho en ciudades como Barcelona.