'Adiós, amiguitos'. Ilegales pone fin a su amplia trayectoria musical y lo hace por la puerta grande, en una gira que lleva por título esta peculiar frase de despedida. Mañana dará su último concierto en Gijón. Será en la playa de Poniente, a las 23 horas. Y sólo queda uno en Oviedo.
-Ilegales lleva tocando desde hace muchos años. ¿Siguen siendo sobre el escenario igual de salvajes y macarras que al principio?
-Hombre, cuanto más vivo, más cambio. Lo que pasa es que no cambio todo lo que quisiera y algunas costumbres pues se conservan. Se suele decir que perro viejo no aprende de nuevos trucos. Pero, bueno, precisamente no somos, creo, excesivamente 'macarrillas'. Puede que el camerino de Ilegales asuste un poco y que parezca como el paraíso de los forajidos. Probablemente lo es, pero en el escenario nos comportamos siempre bien. Ilegales es un grupo bastante inteligente, o al menos esa es la fama que tiene en los medios.
-Pero de todas formas, ¿siguen con la fórmula de sexo, drogas y rock'n'roll?
-Bueno, eso es un tópico que al mismo tiempo es real. Negar esto sería un ejercicio de cinismo que Ilegales no ha practicado nunca. Bueno, sería algo mentiroso. El cinismo es un arma literaria bastante eficiente. Sí que es una realidad esto del sexo, drogas y rock'n'll. Lo que pasa es que no se puede hacer todo al mismo tiempo (risas). Aconsejo que no lo hagan ustedes todo a la vez... háganlo por separado, en las dosis adecuadas, y no les ocurrirá nada.
-Esta gira, 'Adiós, amiguitos', es de despedida. ¿Es la muerte definitiva?
-Sí, hemos decidido morir de una manera que a mí siempre me ha parecido digna, que es morir por propia mano. A mí me duele muchísimo matar a Ilegales; mataría antes a muchos otros grupos. Pero lo tenemos que hacer por una razón. No es porque Ilegales no tenga una posible trayectoria realmente interesante, sino porque acometemos un proyecto que se llama Jorge Ilegal y los Magníficos.
-Y, pero ese proyecto es una orquesta de baile. ¿Por qué este cambio?
-Porque es necesario que lo hagamos nosotros, por varias razones. La primera, porque hablando alto y claro, gran parte de los músicos que intentaran hacer algo similar no darían la media ni siquiera para un karaoke. Y también hay que investigar bastante en tipos de música antigua. Es algo muy premeditado. Llevamos 16, 18 años pensando en llevar esto a cabo. Era un sueño antiguo hasta que por fin conseguimos hacernos con todos los instrumentos necesarios para montar una pequeña gran orquesta de nivel alto y, sobre todo, empezar a componer también en claves diferentes. Es recuperar el espíritu de las antiguas y dignísimas orquestas de baile. Lo de las orquestas de baile de ahora es insultante.
-¿Y cómo ve usted el panorama musical asturiano?
-Yo veo que en Asturias hay músicos muy buenos, pero no tienen nada que decir. Lo que falta es gente que cree tipos o estilos de música que esta gente puede ayudar a interpretar. Por ejemplo, el otro día estuve en el concierto de Martha Reeves, donde había músicos realmente buenos sonando muy mal. Es un mal para la música que las empresas creadas para sonorizar se gasten todo en aparatos muy complicados que luego no saben manejar. Deberían o bien invertir en equipos de sonido más simples que se puedan manejar con más facilidad, o bien gastarse menos en equipo y más en técnicos, porque es lamentable cómo está sonando todo.
-¿Qué tocarán en Gijón?
-Vamos a tocar el mayor tiempo posible. Ilegales están en plenísima forma y haremos un recorrido por todos nuestros discos. Probablemente sólo se detenga el concierto cuando los vecinos de la zona empiecen a pensar seriamente en asesinarnos.