El coche eléctrico aún está lejos de ser competitivo. El Plan de Movilidad Eléctrica (Movele) es una de las grandes apuestas del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero y, como tal, ha creado grandes expectativas en el sector empresarial. Pero, en plena crisis económica, los recursos financieros escasean hasta para los gigantes de la automoción y será «muy difícil» que los objetivos del Movele se puedan cumplir, según sostiene el director general del Grupo Temper, Adriano Mones, una de las firmas que de la mano del plan 'Living car' han convertido Gijón en un laboratorio de la movilidad eléctrica.
-¿Es una buena idea incentivar el coche eléctrico con una tarifa eléctrica superreducida?
-Sin duda. La tarifa superreducida estará vinculada a la instalación de puntos de recarga y eso está en línea con los objetivos del Gobierno. Si en el año 2011 tiene que haber un determinado número de vehículos eléctricos, la mitad de la infraestructura de recarga que necesitan tiene que estar instalada un año antes. Cualquier empresa que instale puntos de recarga en sus instalaciones va a tener una tarifa especial para aprovechar las horas nocturnas y recargar así los vehículos.
-En los últimos meses se ha incrementado el apoyo público a esta industria. ¿No cree que puede convertirse en algo estructural, con las correspondientes distorsiones del mercado?
-Si se quiere apostar decididamente por este cambio tecnológico y si se quiere mantener un sector estratégico tan importante, hay que incentivarlo de alguna manera. Los fabricantes de automóviles todavía no han amortizado las instalaciones que se pusieron en marcha para modernizar el ensamblaje de coches con motor de combustión interna. Por eso, desde el punto de vista financiero, es difícil justificar que los fabricantes den un paso tan importante sin contar con algún tipo de estímulo. Los números no saldrían sólo con recursos propios. Además, los apoyos no son exclusivos para el vehículo eléctrico, también el coche con motor de combustión interna los necesita.
Falta de crédito
-¿Cuál está siendo el principal problema para desarrollar el coche eléctrico en plena crisis económica?
-Por un lado, está la falta de recursos financieros para que los fabricantes den un paso tan importante. Por el otro, el aspecto tecnológico. La versión final de la batería que utilizará el vehículo no está resuelta al 100%. Otro reto muy importante pasa por aprovechar la energía que producen los aerogeneradores durante la noche y que ahora no se puede utilizar. Para conseguirlo, habría que desarrollar grandes acumuladores de esa energía para que luego se puedan inyectar a la red en las horas en que los usuarios enchufan sus vehículos.
-¿No le da miedo que un eventual cambio político pueda frenar el desarrollo del coche eléctrico abanderado por el Ejecutivo de Zapatero?
-Los grandes empresarios de este país están apostando por la movilidad eléctrica y son ellos los primeros interesados en que un cambio de Gobierno no suponga un paso atrás.
-¿Está satisfecho con el impulso que se está dando desde Gijón al coche eléctrico?
-Si el laboratorio viviente de Gijón y otros no van más rápido en lo que a la extensión del proyecto se refiere, es por la escasez de vehículos eléctricos que hay en estos momentos. A 31 diciembre de este año, debería haber en España 2.000 vehículos eléctricos circulando. Sin embargo, estamos abordando el último cuatrimestre y las previsiones más optimistas hablan de que sólo la cuarta parte se ha conseguido poner en marcha. Parece muy difícil cumplir los objetivos del Plan Movele tal y como están concebidos.
-¿Cuándo será competitivo?
-De momento, son las corporaciones locales y las compañías que gestionan flotas de vehículos las que tienen que ir apostando por él, pero de forma más conservadora que lo que se planeó hace dos años. El particular podrá tener una oferta equilibrada calidad-precio a partir del año 2012.
-¿Qué objetivo se ha marcado Temper?
-No podemos ir a donde no vayan los fabricantes de automóviles. Nuestro gran objetivo es tener en los próximos cinco años un 25% de toda la infraestructura de recarga que se instale en España.
-¿Cuántos puntos de recarga han instalado ya?
-A finales de este año tendremos que poner unos 500 en todo el territorio y hasta la fecha estaremos en torno a 100. En el último cuatrimestre, realizaremos una importante campaña de sensibilización y promoción para que los futuros usuarios de los puntos de recarga puedan abordar esa apuesta gracias a los nuevos estímulos, como el de la tarifa, que se van a poner en marcha.
-¿Piensan aliarse con algún fabricante de coches?
-Hemos iniciado contactos con los responsables del vehículo eléctrico de Renault, que vinieron hasta Porceyo desde París para reunirse con nosotros. También tenemos una estrecha colaboración con Toyota. A largo plazo, aspiramos a convertirnos en socios tecnológicos de los principales fabricantes.