Irritación y enfado es la primera reacción que ha suscitado el anuncio inconcreto de José Blanco ayer en Oviedo. Tanto los partidos como la patronal creen que se trata de una nueva «tomadura de pelo» del Gobierno con una obra que califican de «imprescindible» para el futuro del Principado.
Explícito se mostró ayer el presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC-Asprocon), Serafín Abilio Martínez. Esta asociación empresarial publicó recientemente que la obra de la A-8 no se finalizaría hasta 2014. Las manifestaciones de Blanco alimentan, según ellos, este presagio cargado de pesimismo. «Primero hablan de 2015, luego de 2014, luego de 2012... Todo es una farsa. Es imposible estar en un ministerio sin planificar», apuntó ayer Abilio Martínez al conocer que el ministro de Fomento había eludido dar plazos sobre el final de la obra y después de que condicionara su conclusión a la marcha de la economía. El presidente de la CAC pidió «soluciones para las regiones periféricas» y puso como ejemplo la iniciativa que adoptó en su día Felipe González con Galicia.
Abilio Martínez lamentó que en Asturias «sigamos hablando 25 años después de lo mismo» cuando se hace alusión a la autovía del Cantábrico. Sostiene que todas las promesas que se han hecho sobre esta infraestructura «no las ha cumplido nadie» y critica el hecho de que haya un retraso de más de dos décadas en una autovía imprescindible para la región. «No es de recibo -explicó- que ahora nos vengan a decir cosas». «La única alegría que nos pueden dar -prosiguió el presidente de la CAC-Asprocon- es la de cortar la última cinta inaugural».
El Partido Popular no reparó tampoco en reproches. El portavoz en infraestructuras de la oposición, Pelayo Roces, cree que Blanco vino a Asturias a «hacer campaña» para dar respaldo a su candidato, una actuación que calificó de «escandalosa». Roces fue más allá en su crítica y censuró que el ministro de Fomento utilice, según él, «dinero de todos los españoles» para hacer campaña electoral. El diputado popular interpreta por los últimos acontecimientos que el ministro pretende dar un impulso a la obra para reforzar la candidatura de Javier Fernández. «Que nos dejen de tomar el pelo, que empezamos a quedarnos calvos», ironizó el dirigente popular.
No fue más compresiva Izquierda Unida. Su coordinador general en Asturias, Jesús Iglesias, criticó la «inconcreción total y absoluta» que mostró el ministro durante su visita al Principado y lamentó la «falta de compromisos».
Reconoció que es bueno que se reanuden los trabajos, aunque espera que no sea una forma de lavarse la cara y tenga efectos beneficiosos en el desarrollo del proyecto. A este respecto, Iglesias reprochó que haya tramos totalmente paralizados y reclamó al titular de Fomento que se retome el «ritmo de inversiones» que requiere esta obra para su culminación en el plazo más corto posible.
De todos modos, IU no cree que este cambio en la gestión del Gobierno responda simplemente movimiento de partidas entre varios departamentos. «No es algo creíble», señaló Iglesias, que echó de menos alusión alguna al tramo Salas-La Espina que, según afirmó, «está parada sine die cuando es un proyecto muy importante para conectar el Suroccidente».
Por su parte, Bloque por Asturies considera que la visita de Blanco se debió más a la necesidad de «enseñar» al candidato socialista, Javier Fernández, que a realizar un anuncio serio en materia de infraestructuras. Así, le acusó de «reírse» de los asturianos, al no concretar plazos ni presupuestos sobre la autovía.