Lo adelantó este periódico el 29 de junio: al Ayuntamiento no le cuadraban las cuentas de 2011, cuando tendrá 'encontrar' unos 11 millones de euros para compromisos para los que no dispondrá de financiación. La primera medida en la mente del equipo de gobierno era subir el precio del billete del autobús para paliar el gigantesco déficit del servicio, que en 2009 costó 10,6 millones de euros por los 2 de 2005. Ayer, fuera del orden del día y con carácter de urgencia, se hizo realidad: todos los billetes de autobús subirán entre 10 y 15 céntimos a partir del próximo mes de enero.
El sencillo, que en la actualidad cuesta 90 céntimos, pasará a un euro. También se encarecerán todos los bonos con una subida de 10 céntimos por viaje, salvo el universitario, que se incrementará 15 céntimos de euro. El billete de minusválidos, hasta ahora gratuito, supondrá 10 céntimos. Con las nuevas tarifas, el billete ordinario costará 1 euro; el bono de 10 viajes, 8 euros; el de pensionistas, 6,5 euros; el de universitarios, 7 euros; y el de minusválidos, 1 euro por diez viajes.
Ningún concejal del equipo de gobierno compareció tras la comisión de Economía para defender la medida. No hace falta. Las razones están en los números. La medida permitirá reducir el coste del transporte urbano en los presupuestos en alrededor de 1,6 millones de euros el próximo año. Un alivio, pero no la solución. El servicio costaba al Ayuntamiento 815.000 euros en 2002. En 2009, y pese a la subida del billete de 2008 ascendió a 10,6 millones, 12 veces más. ¿Las razones? Hay que buscarlas en la decisión del alcalde de rescatar la concesión a TUA (Grupo Alsa) aquel año. Lo hizo e incluyó como obligación para una hipotética nueva empresa la obligación de indemnizar a la hasta entonces contratista del transporte público. Sólo se presentó TUA. El nuevo contrato, modificado, según dijo entonces el alcalde, para poder flexibilizar el servicio, ha multiplicado el coste del servicio. El anterior acuerdo blindaba a ambas partes: ni TUA podía 'rascar' demasiado dinero, ni el Ayuntamiento podía imponer servicios nuevos (y deficitarios, sólo tres líneas generan dinero) sin el plácet de la empresa. El consistorio es esclavo ahora de una fórmula polinómica en la que se tienen en cuenta los kilómetros recorridos, los salarios de los conductores y los costes de los carburantes, pero tiene potestad para crear nuevas líneas o modificar las existentes.
Las críticas
Pese a ello, la red no ha sufrido grandes modificaciones desde 2002, apenas retoques en algunas cabeceras y la creación de un recorrido en minibus de escasa frecuencia en la falda del Naranco. Eso fue precisamente lo que reprochó ayer la oposición. PSOE y ASCIZ criticaron duramente que el incremento del precio del billete de autobús urbano para los usuarios y del coste del servicio para el Ayuntamiento, un 75% de 2008 a 2009, se produzca sin que mejore la calidad o se extienda la red.
Margarita Vega recordó que no se han creado las demandadas nuevas líneas en la zona rural, los usuarios siguen teniendo que pagar los transbordos y que Oviedo continúa fuera del billete combinado del Consorcio de Transportes. La edil socialista calificó el servicio de «ruinoso»y afirmó que la prestación de la empresa privada «no resiste la comparación con el transporte urbano público de Gijón». Según los datos que facilitó en rueda de prensa, el transporte costó en la villa de Jovellanos 7,6 millones de euros y movió a 19 millones personas en 2009; por los 11,3 de Oviedo para poco más 14 millones de viajes. Reclamó «una reflexión seria sobre los términos del contrato con TUA».
El concejal de ASCIZ, Roberto Sánchez Ramos, coincidió en las críticas, pero disparó más lejos: «El PSOE nos modifica las pensiones y facilita el despido y el PP, donde puede, nos sube los impuestos y el coste de los servicios», en lo que calificó como «el cáncer democrático del bipartidismo: uno acusa el otro de ser responsable de la crisis y el otro nos la mete hasta atrás».
El edil cargó además contra las formas: «Nos levantábamos ya concluido el orden del día y dicen: 'Esperad que proponemos la subida del autobús'. Esa es la forma de gobernar de Gabino de Lorenzo, que por supuesto ni está, ni se le espera».