El Principado se impacienta. Durante los últimos años, la gran apuesta del Ejecutivo de Vicente Álvarez Areces ha sido transformar la región en un polo logístico y energético. Bajo esa orden, los consejeros han dado la batalla por los ciclos combinados, la regasificadora, la ampliación de El Musel, la creación de la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) y el diseño de una nueva red ferroviaria apta para AVE y mercancías. Todas son piezas de un mismo puzzle que ahora tropieza donde menos se lo espera: los accesos a El Musel.
«Para nosotros es un asunto prioritario, y así se lo estamos haciendo ver al Ministerio de Fomento», reconoció ayer Francisco González Buendía, consejero de Medio Ambiente e Infraestructuras. «Carecería de lógica que hubiera un grandísimo puerto, una ZALIA y un AVE con tráfico mixto y que luego no tuviéramos unos accesos adecuados», abundó.
Está previsto mejorar las comunicaciones al 'superpuerto' gijonés mediante tres actuaciones: una autovía Lloreda-El Empalme y dos viales en cada uno de sus extremos, el de Aboño y el de Jove. En total, y según las estimaciones que figuran en el Plan General de Ordenación que tramita Gijón, el circuito exige una inversión global de 199,9 millones. La factura se reparte entre el consistorio, el Ministerio de Fomento y la Autoridad Portuaria, que calcula aportar 146 millones de euros.
Sin estas infraestructuras «los camiones irán al 'superpuerto' a través del casco urbano de la ciudad, y ahí va a ser el caos, con protestas vecinales y todo», advierte Ovidio de la Roza, desde la patronal del transporte. Consciente de esa urgencia, el Principado ha presionado a Fomento para que incluyera las obras que son de su responsabilidad dentro del Plan Extraordinario de Inversiones (PEI). Este paquete está dotado de proyectos por valor de 17.000 millones que las constructoras adelantan para que luego el Estado les vaya pagando en cómodas anualidades, una vez entre en servicio la infraestructura. De momento el ministerio ya ha anunciado los ocho contratos que sacará de aquí a final de año, que consumen 5.000 millones, ninguno de los cuales acabará en Asturias.
«Vamos a ver si somos capaces de encajar los accesos de alguna manera para que comiencen pronto», mantiene Buendía, para quien resulta «fundamental el vial de Jove, que corresponde en un 50% a la Autoridad Portuaria y en otro 50% a Fomento». Esta conexión está diseñada para respaldar al muelle de La Osa, que concentra el tráfico de contenedores y el de la autopista del mar. «Estamos luchando para que salga adelante al menos uno de los accesos a El Musel», apunta el consejero.
Ciertamente, el caso más maduro es el de Jove, cuyo diseño realizó desde 2007 Apia XXI y que ya está aprobado de forma provisional. El pasado abril, cumplió el trámite de información pública. El concurso para el proyecto de Aboño, en cambio, se celebró hace ahora un año.
Batalla presupuestaria
Desde Fomento completan que los avances difícilmente llegarán por el proyecto Lloreda-El Empalme. Aunque el ministerio contrató su redacción el 8 de septiembre de 2009 con un año de plazo, la ingeniería Trazados y Estructuras (Intraesa) está encontrando dificultades: «Sigue elaborándose el proyecto, pero dada su complejidad lleva un poco de atraso».
Por otra parte, y dado que el ministro José Blanco ha abierto la batalla para definir los próximos presupuestos de su departamento, el consejero de Infraestructuras aprovechó ayer para tomar posiciones: «No tendría lógica que una comunidad a la que se ha prestado atención especial desde 2004 sufriera ahora un retroceso en 2010 o 2011; sería como nadar para ahogarnos al llegar a la orilla».
PP e IU temen que la debilidad parlamentaria del Gobierno central le fuerce a detraer fondos en beneficio de País Vasco o Cataluña, regiones con partidos nacionalistas cuyos votos son esenciales para aprobar las cuentas. No es de esa opinión el consejero asturiano, para quien «mientras otras comunidades lamentan cancelaciones de proyectos, aquí nuestra preocupación siguen siendo los plazos, cuestión que no es menor pero que también significa que las obras siguen en marcha».