La cima del Urriellu tendrá pronto su símbolo. La réplica de la Virgen de las Nieves ya es una realidad y sólo el mal tiempo ha impedido que corone ya la emblemática cumbre cabraliega. Una expedición partió ayer por la mañana a colocar la pequeña piedra caliza transformada en símbolo religioso en lo alto del Naranjo de Bulnes. Lo hacían un día después de que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, hubiera bendito a la figura en la Santa Cueva de Covadonga. Pero esta vez no fue como las anteriores, cuando la Virgen era colocada al término de una escalada casi multitudinaria, no sólo por quienes portaban a hombros la escultura, sino por quienes quedaban en la falda del pico rezando para que la ascensión concluyera sin incidente alguno.
Ahora, la tercera vez que está por delante la colocación de la venerada Santina, aún no se ha decidio si habrá escalada. La intención era que ayer mismo la Virgen de las Nieves llegará a lo alto del Naranjo en helicóptero, escoltada por efectivos de la Guardia Civil de Montaña de Cangas de Onís y miembros de la Federación Asturiana de Montaña y el grupo Texu. Porque son estos últimos quienes tienen en su haber la nueva Virgen para la emblemática cumbre de los Picos de Europa, fruto de la cesión de un particular. El fuerte viento que ayer azotaba la zona impidió, dos veces, que el helicóptero pudiera tomar tierra y acercarse a la cima para llevar a cabo la tan llevada y traída colocación del símbolo. Lo peor, señalaban ayer, «es que las previsiones para los próximos días no son nada buenas en cuanto a la climatología», con lo que es «impredecible» concretar una fecha exacta para que, finalmente, la Virgen pueda otear el horizonte que se atisba desde la cumbre.
Los miembros de la Guardia Civil de Montaña con base en el cuartel cangués estarán, pues, a la espera de que de nuevo vuelvan a ponerse en contacto con ellos desde la Federación Asturiana. Porque ellos son quienes prestan el servicio por aire para que el símbolo que coronó el Urriellu los últimos 56 años vuelva a estar en su sitio, en el lugar en el que, para algunos, nunca debió de desaparecer y, para otros, donde no debería ser repuesta. Eso sí, los impulsores de la iniciativa no descartan que, en caso de que el helicóptero no les pueda subir, decidan subir escalando mañana para poder cumplir sus planes cuanto antes.
La primera efigie de piedra que presidió el Urriellu fue la que portaron un grupo de vecinos cabraliegos con el único fin de cumplir los deseos de su pueblo: que la imagen a la que veneraban estuviera en lo alto del pico que les representaba. Hace de eso 56 años y aquella primera piedra pesaba nada más y nada menos que 50 kilos. A espaldas de aquellos montañeros, unos expertos y otros no tanto, llegó el símbolo que desapareció tiempo después y que fue repuesto de nuevo, esta vez, con un peso de 15 kilos. Aquella réplica también fue colocada tras una ascensión a pie.
La polémica que ha levantado el robo o la desaparición de la imagen ha sido de gran relevancia, pese a que a día de hoy nadie tiene claro cuál es el paradero de la antigua réplica. Mientras que para una parte el símbolo cristiano no significaba nada e, incluso, no consideraban que ese fuera su sitio adecuado, para otra, la mayoría tal vez, suponía «una falta de respeto» haber aniquilado al símbolo que llevaba más de medio siglo recibiendo a todos los montañeros que coronaban el Urriellu.
El caso es que la nueva imagen ya existe y, según informaron desde la Federación, ha sido por iniciativa de un miembro del Grupo de Montaña Texu, de San Martín del Rey Aurelio. Un aficionado a la montaña y socio de este colectivo licenciado en Bellas Artes, escultor y pintor, decidió crear y donar, «por su cuenta y riesgo», la nueva talla. Él fue quien «la ofreció a la Federación» y desde aquí «queríamos hacer coincidir su colocación con el día de la Santina». Así es que «la Guardia Civil, representantes del Grupo de Montaña Texu y el vocal de Escalada deportiva de la Federación de Montaña, Honorino Montes, intentaron subir hoy -por ayer- hasta la cima, pero no lo consiguieron». Ahora, «si el tiempo les acompaña, tal vez vuelvan a intentarlo el miércoles». El caso es que al Urriellu parecen nacerle muchas Vírgenes como novia.