La ceremonia de entrega de las medallas del Principado sirvió para que «la Asturias contemporánea» saldase una histórica deuda «con numerosas personas que, con una constancia ejemplar defendieron los valores supremos del conocimiento y la libertad». Para cada uno de los galardonados tuvo el presidente Areces palabras de elogio y agradecimiento. También de ánimo para hacer de Asturias «una buena tierra para vivir». Comenzó con Martínez Cachero, medalla de oro a título póstumo, que «consagró la Universidad como ámbito de saber, educación e investigación». Definió a este catedrático emérito como «un investigador incansable», cuya obra «constituye una inestimable recuperación del patrimonio literario y cultural de Asturias». También le calificó de «maestro de generaciones que contribuyó al progreso intelectual y creativo de la región».
Tras la Asturias intelectual, le tocó el turno a la Asturias minera. Y lo hizo en la figura más representiva: el secretario general del Sindicato Minero (SOMA-FIA-UGT), del que el presidente del Principado destacó su «compromiso social, sindical y político en defensa de los intereses de los derechos de los trabajadores». El jefe del Ejecutivo regional, que estuvo acompañado en la entrega por la práctica totalidad de su equipo de gobierno, alabó al SOMA por luchar por «la dignificación del obrero y la mejora de la sociedad a través de la negociación». No dudó Vicente Álvarez Areces, que fue quien entregó en mano la medalla de oro a Fernández Villa, en asegurar que el sindicato minero «ha sido una referencia de compromiso político y sindical con las libertades, la convivencia y el bienestar de los asturianos». Constituido en noviembre de 1910, el sindicato al que se le concedió la máxima distinción, «fue la primera organización sindical que se estableció en España según un modelo de sindicato de industria», recordó. En sus cien años de andadura «construyó un orfanato y centros de obreros, además de escuelas para educar a los hijos de los mineros». Finalmente, destacó la labor que el SOMA realizó «para mantener el empleo en el sector, junto a la rigurosa negociación de compensaciones para las comarcas afectadas por la reconversión». Una acción a la que Areces consideró «ejemplar».
El presidente del Principado dejó atrás la Asturias «verde de montes y negra de minerales» para referirse a «aquellas pequeñas y medianas empresas que emprendieron la renovación tecnológica», entre las que a la premiada Grupo TSK (plata), que atesora más de veinte años de actividad. A ella y a su presidente Sabino García Vallina, Álvarez Areces le agradeció haber «tenido una decisiva repercusión tanto sobre el empleo especializado como sobre el prestigio de nuestra ingeniería en los sectores industrial, medioambiental y energético».
El Gaitero, un símbolo
De la sociedad Valle, Ballina y Fernández, una de las seis medallas de plata, el jefe del Ejecutivo autonómico se refirió a «su marca estrella, 'El Gaitero', que se ha convertido en símbolo de nuestra comunidad en todo el mundo». A la familia Cardín, que lideró «durante más de un siglo la innovación en el sector de la alimentación y las bebidas, fundamentalmente la sidra», le agradeció haber «impulsado una industria basada en el compromiso con las producciones y el empleo del campo asturiano».
Ejemplo de «esfuerzo» y trabajo de equipo es para el presidente regional las jóvenes que componen el Biesca Gijón Hockey Club, medalla de plata, que representan «una excelente cantera» del deporte asturiano. También el árbitro Manuel Enrique Mejuto González, del que destacó «su profesionalidad en los terrenos de juego» y hacer del deporte rey «un ejemplo de convivencia». Al quinto de los premiados con la plata, a la entidad Una ciudad para todos, y a su presidente José María Mori Montero, le conminó a seguir trabajando por «una sociedad solidaria e inclusiva, de todos y para todos. Vuestra acción sirve de guía para cuantas personas procuramos una sociedad más justa». El último de los galardones de plata, el de la Federación Internacional de Centros Asturianos, es, en opinión de Areces, «un acto de justicia histórica hacia los emigrantes que aportaron su sacrificio personal al progreso de Asturias y de España, y que logró mantener viva la cultura asturiana en el mundo».
«La dignificación del minero», «el progreso cultural», «la regeneración económica», «la innovación empresarial», «el respeto al deporte», «la solidaridad y las tradiciones» llenaron ayer el Auditorio Príncipe Felipe durante la entrega de Medallas 2010 del Principado. Sobre el escenario hubo muchas Asturias representadas: la minera y sindical (que nos dejó ver a un José Ángel Fernández Villa lloroso y emocionado), también la intelectual y emigrante, la solidaria y deportiva, además de la empresarial. En palabras del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, ayer se homenajeó a «la Asturias del pluralismo y el deseo de superación», «la añorante de quienes viven fuera de su patria querida y la abierta a quienes con nuevas esperanzas desean vivir aquí».
Los ocho galardonados, que encarnan «los valores supremos del conocimiento y la libertad», recibieron emocionados (algunos), sorprendidos (otros) y algo nerviosos (los que más) las máximas distinciones con las que la comunidad asturiana busca premiar «la dedicación desinteresada al bienestar común».
Dos de las medallas concedidas son de Oro: una para el sindicato minero SOMA-FIA-UGT (que este año celebra su centenario) y otra a título póstumo para el catedrático emérito de Filología, José Manuel Martínez Cachero. Hay otras seis de Plata para un heterodoxo abanico de personalidades, empresas y sociedades, entre la que destacó una amplia representación del mundo del deporte, con el árbitro internacional Manuel Mejuto y el Biesca Gijón Hockey. La distinción a Mejuto González coincide con su retirada del arbitraje y la concedida al Biesca, con su tercera Copa de Europa. En el ámbito empresarial se premió la trayectoria más que centenaria de Valle, Ballina y Fernández («símbolo de Asturias con su sidra El Gaitero») y la apuesta por la innovación del Grupo TSK, la ingeniería que preside Sabino García Vallina. También se saldó «una deuda histórica» con la emigración asturiana galardonando a la Federación Internacional de Centros Asturianos, que preside José Luis Casas Villanueva y «un agradecimiento solidario» a la oenegé Una Ciudad Para Todos, que lidera José María Mori.
El acto de entrega tuvo sabor a despedida para el jefe del Ejecutivo regional. Álvarez Areces echó la vista atrás para recordar «la nómina de excelencia» de asturianos y asturianos premiados desde que en 1999 llegó a la Presidencia del Principado, un cargo para el que ya no se presentará. «Creo que hemos realizado con nuestras decisiones un eficaz ejercicio de respeto institucional y de reconocimiento del pluralismo de nuestra sociedad», concluyó.