Ellos eran la plata, pero brillaron como el oro. Y no porque los galardonados con la máxima distinción del Principado, José María Martínez-Cachero y el sindicato SOMA-FIA-UGT, tuvieran gran peso específico. Brillaron mucho porque las medallas de plata de Asturias de la edición 2010 ya saben lo que es triunfar.
Ganadoras son, y por tres veces, las integrantes del Biesca Gijón, el club de hockey líder en Europa; como ganador es el árbitro internacional , Manuel Mejuto, que lleva una semana esperando «que me manden la convocatoria», porque esta es su última temporada fuera de la competición.
Y sabedores de lo que es contar en la vitrina con premios también lo son el grupo TSK, la ingeniería gijonesa que llega a todos los confines del globo, como el producto de los propietarios de Valle, Ballina y Fernández, los dueños de Sidra El Gaitero, que, como el eslogan que se ha hecho marca mundial, «es famosa en el mundo entero».
Y si el deporte y la empresa es una plata con brillo de oro, la solidaridad de Una Ciudad Para Todos, la oenegé gijonesa clave para la erradicación del chabolismo, y la de Federación Internacional de Centros Asturianos, es también para exportar.
Sin embargo, todas las platas con brillo de oro exhibieron ayer su cualidad más importante: la modestia. Todos dejaban paso a los hijos de Cachero y a Villa, y todos se emocionaban al agradecer «el mayor reconocimiento que te pueden dar en tu tierra». Por quedarse sin voz, ni un susurro se oyó de la que marca el ritmo en el Biesca, la capitana Ainoha García -que deslumbró con su vestido de seda e impresionantes zapatos de tacón a juego- que prefirió dejar la palabra al entrenador.
Otro parco en palabras, al menos orales, fue el presidente del grupo TSK, Sabino García, que se llevó el aplauso más rotundo de todos los brindados durante la recepción en la Junta General del Principado. Su firma en el Libro de Honor del Parlamento asturiano fue la más larga y prolija de todas las de este año, porque, como explicó, «había que rellenar la página». Entre bromas y veras, el presidente del TSK insistió en que, realmente, «el premio no es para mi, sino para todos los que trabajan en el grupo».
Todos con La Roja
Mejuto, que fue el que más flashes capturó entre los fotógrafos, aprovechó para felicitar a la selección española de fútbol por haber sido merecedora también ayer del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Este felguerino aseguró que el jurado «tuvo mucho donde mirar» antes de decidir premiar a la Roja. Se mostró encantado por la distinción «porque todos los chavales que componen la selección son fenomenales», afirmó.
Acostumbrado a sacar tarjetas más que hablar, Mejuto hizo ayer una excepción y se convirtió en el premiado más parlanchín. Confesó sentirse como «en una boda», donde «por estar nervioso uno se puede perder lo divertido». Sin embargo, el árbitro más internacional estaba dispuesto «a disfrutar a tope» de la experiencia de ser un medallista.
Antes de participar en el acto de recepción en la Junta General del Principado, donde también se celebró el pleno institucional del Día de Asturias, los galardonados aprovecharon para conocerse un poco más. Pasaron casi todo el día juntos, comiendo, sacándose fotos y contándose anécdotas.
Los hermanos Cardín, del grupo Valle, Ballina y Fernández, se mostraron como una piña mientras que José María Mori, de una Ciudad para todos, intentaba explicar a los periodistas presentes lo mucho que lo costaba actualmente explicar el fenómeno del chabolismo. «Hay quien no sabe qué es». Un poco más allá, el delegado del Gobierno compartía risas con el presidente de la Federación Internacional de Centros Asturianos por el tirón de orejas que regaló a los políticos.