A medida que enlazaba el discurso, a José Ángel Fernández Villa (trajeado, pero sin corbata) le iba traicionando la emoción. Sus palabras sonaban seguras, firmes y contundentes, incluso cuando se refería al resto de galardonados. Pero durante su alocución, extrañamente concisa, hubo más de un quiebre en su voz. Sobre todo cuando recordó a quienes ya no estaban: «Si quienes nos han precedido pudieran vernos ahora recibiendo esta condecoración, sentirían que sus esfuerzos y su legado no cayó en saco roto».
Pese a encontrarse en un escenario imbuido de solemnidad, el casi eterno secretario general del Sindicato de los Mineros Obreros de Asturias (SOMA-FIA-UGT) no abandonó el tono reivindicativo. «Esta organización sindical nunca ha vivido en la complacencia», advirtió, tras asegurar que «las dificultades en estos cien años, que han sido muchas, nunca nos han amedrentado». Fernández Villa, que antes de dirigirse al público presente escenificó un prolongado abrazo con el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces (durante el cual se le llegó a caer la medalla de oro al suelo), dejó claro que pese a haber sido galardonado por el Consejo de Gobierno con la medalla de oro «no prescinderemos de la movilización cuando sea necesaria».
Habló el líder de la minería de la «enorme gratitud» que le supone al SOMA-FIA-UGT ser merededor de la máxima distinción institucional. Fernández Villa dedicó el premio «al esfuerzo de hombres y mujeres que han dedicado su vida a defender los derechos de los trabajadores y a luchar por las libertades democráticas en cada una de las circunstancias históricas que nos ha tocado vivir».
Hermanos con discrepancias
El desde hace 32 años secretario general del sindicato minero por excelencia confesó sentirse «ideológicamente hermano» del Partido Socialista, aunque ambas formaciones «mantengamos discrepancias puntuales». Para Fernández Villa, el SOMA, premiado con la medalla de oro de Asturias, ha sido una pieza fundamental «en el desarrollo económico, social y territorial de la región».
En sus cien años de existencia, «nuestro proyecto sindical ha ido mucho más allá de la empresa. Siempre hemos tenido una visión más amplia del movimiento obrero y de la capacidad del sindicalismo de clase». Y con esa amplitud de miras, Villa animó a los presentes a «mirar el futuro con energía renovada». En su opinión, el sindicalismo «ha contribuido en Asturias a hacer de este mundo un lugar más justo y solidario». Una reivindicación que debe practicarse «con mucho más ímpetu, si cabe, en momentos de crisis como los que estamos viviendo».
Al término del discurso, recordó a los mineros chilenos, tras lo que fue muy aplaudido.