No sólo los dueños de modestos pisos se las ven y se las desean para encontrar un comprador. Ni a veces 'tirando' los precios les resulta fácil. Desde que la crisis se instaló en España y la burbuja inmobiliaria estalló, hasta las entidades bancarias tienen que cargar con su patrimonio, convertido en ocasiones en un pesado lastre. En Oviedo, por ejemplo, la histórica sede del Banco Español de Crédito, en Marqués de Santa Cruz, acumula polvo desde hace casi cinco años; y el Santander no logra ocupar todas las viviendas de lujo de La Jirafa Elite. Todavía quedan dos viviendas libres, según Altamira Real State, filial del Santander.
Por partes. En diciembre de 2005, Banesto cerraba un capítulo de su historia ovetense con el traslado de su oficina central justamente a La Jirafa Elite, que de la mano del grupo Mall se erigía como un referente de modernidad en la capital.
Eran buenos tiempos, y a la par que el banco apostaba por unas instalaciones nuevas ya barajaba la posibilidad de vender su histórica sede -obra del arquitecto Galán y Carvajal en 1912- o construir directamente viviendas de lujo. Esta segunda idea la desechó, y las ofertas comenzaron a llegar. La posibilidad de hacer un hotel de lujo cobraba forma, hasta que todo se desvaneció. Fuentes consultadas en la entidad reconocieron que nunca se formalizó un solo trato y ahora, un lustro después, «el asunto está paradísimo», confirmaron ayer las mismas fuentes.
Invertir en esta época no es fácil, así que la entidad bancaria tampoco mueve ficha por su propia cuenta y riesgo, y el centenario edificio permanece cerrado a cal y canto.
El Santander tampoco está teniendo mucha suerte con las viviendas de lujo de La Jirafa. Ni la suculenta rebaja de un 20% (aplicable a todo el mundo, no sólo a los empleados) ha hecho que se los quiten de la mano.
El grupo Mall fue el que apostó por transformar el viejo inmueble hotelero en 42 pisos de lujo y oficinas comerciales. En 2002, el edificio de 20 plantas (equiparable en altura a la Catedral) reabría sus puertas aspirando a convertirse en imagen del Oviedo moderno. Mall hizo una fuerte inversión, pero no contaba con el pinchazo inmobiliario. Todo se torció. La deuda con el banco Santander llegó a superar los 11 millones de euros, y el grupo se vio obligado a vender a la entidad bancaria los 14 pisos que acumulaba sin comercializar.
En 2009, con la crisis instalada, el banco aún tenía tres viviendas libres. Para deshacerse de ellas de una vez por todas, anunció una llamativa rebaja del 20%, primero sólo apta para profesionales del propio banco Santander. La rebaja situó el metro cuadrado en más de 6.000 euros. La vivienda más barata se tasó en 460.000 euros y la más cara, en el doble.
A pesar de la bajada de precios, hoy en día dos pisos siguen libres, según el portal inmobiliario de la filial del Santander. Son uno de dos habitaciones y 130 metros cuadrados (por un valor de 501.840 euros), y otro de cuatro dormitorios, 210 metros y 738.000 euros. El banco no ceja en su empeño de encontrar comprador. Para lo que parecía un 'caramelo' en tiempos del grupo Mall, cuesta hoy encontrar inquilino debido a la crisis, que aún persiste.
La desinversión
Las tornas han cambiado, y desde hace años las entidades bancarias apuestan por la desinversión patrimonial. Se ve en Oviedo. Salvo el banco Herrero que el próximo año cumplirá un siglo de historia en la calle Fruela, otros han ido vendiendo su patrimonio. El BBVA puso a la venta en 2007 parte de su histórica sede, obra de Juan Miguel de la Guardia en 2000. Enajenó parte del inmueble que da a Mendizábal y que el año que viene abrirá como un 'gero-hotel' de manos de Previsión Sanitaria Nacional.
Años antes, el Banco de España, en 1982, dejó el edificio que hoy ocupa la Presidencia del Principado para trasladarse a la calle Toreno, tras el derribo del chalé de Concha Heres. La preferencia son edificios modernos. Los viejos edificios son demasiado caros de mantener.