elcomercio.es
Sábado, 26 mayo 2012
claros
Hoy16 / 20||Mañana15 / 17|
más información sobre el tiempo

null

Estás en:

Ciclismo

Nieve cura las heridas de Antón en Cotobello

El navarro dedica al líder caído la victoria en la cima Chechu Rubiera, donde 'Purito' aparta del liderato al ayer frágil Nibali

14.09.10 - 03:03 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
«No me lo creo. Ganar aquí es increíble para mí», repetía Mikel Nieve (Leitza, 26 años) en la cima de Cotobello, entre lágrimas, abrazos y todo un descorche de euforia a su alrededor.
Su primer triunfo va dedicado al compañero del Euskaltel-Euskadi que consiguió las dos victorias anteriores en esta Vuelta, al ausente: «Para Igor Antón, que iba a ganar esta carrera». Conexión naranja. Lejos de Cotobello, ya fuera del hospital y frente a la televisión en su casa de Galdácano, Antón casi se rompe otra vez el codo por el salto de alegría. «Se me han quitado los dolores al verle ganar al Mikel».
Por la Vuelta que ya no será de Antón lucharon ayer 'Purito' Rodríguez, Mosquera y Nibali. Tarde se dieron cuenta el catalán y el gallego de que el italiano se había quedado sin fuelle en los pulmones. Nibali pedaleaba a tientas, como metido en una galería de carbón. Pero, bien guarecido a la rueda de Kreuziger, nadie lo supo hasta que a kilómetro y medio del final Mosquera se levantó sobre la bicicleta, apretó y lo preguntó. «Kreuziger nos traía a ritmo de pasodoble. Veníamos asfixiados, pero había que probarlo», dijo el gallego.
Preguntó y no hubo respuesta en italiano, sino en catalán. 'Purito' no se apaga nunca: activo desde marzo a septiembre. «Visto ahora, tenía que haber atacado antes», dijo mordiendo con saña las palabras. «Ya dije que he venido a ganar la Vuelta». Nadie siguió a 'Purito'. Y ya es de nuevo el líder: con 33 segundos sobre Nibali y 53 sobre Mosquera. Los tres que pelean dentro del mismo minuto por esta Vuelta.
Arriba, en el inédito Cotobello, Mikel Nieve no se lo creía. El ciclismo tiene cosas de brujo. «Esto es increíble». Así es. Su victoria nació del carbón. Cotobello era sólo un monte hasta que Hunosa abrió allí una mina a cielo abierto. Hacía falta un camino para los camiones. Y, hace 30 años, echaron piedras para una carretera. El asfalto no subió hasta allí hasta 2006. Y con él, un cicloturista de la zona, que avisó a Chechu Rubiera. «Ven y verás». Menudo puerto: 10 kilómetros verticales.
Rubiera corrió la voz, llamó a Unipublic y les habló del descubrimiento. Ya había una nueva cuesta para la Vuelta. Un tesoro sobre el carbón. Un día destinado a corredores como Antón. Pero el líder vizcaíno se rompió el codo el sábado, en la caída que salpicó de dorsales y sangre el acceso a Peña Cabarga. Dejó un hueco que ayer ocupó Nieve, su compañero, el ciclista que, vista la ristra de carambolas, no se lo creía.
«No tenemos nada que perder». Ese fue el lema de la reunión previa a la etapa en el autobús del equipo vasco. «Hay que tirar hacia delante aunque falte Antón». Los seis corredores que aún resisten se duplicaron. Convirtieron la decepción por la pérdida de Antón en un puño. Rabia. Salieron a masticar la etapa más dura, la de los puertos de San Lorenzo, la Cobertoria y Cotobello. En territorio minero. Por Santa Bárbara, la patrona de los dinamiteros. Por Antón. Juanjo Oroz fue la primera bomba. Se metió en la fuga de Luis León Sánchez, De Weert, Peterson y Willens, que vigilaba los intereses de Nibali. Asturias examinaba al líder siciliano.
El Euskaltel sobrepujó. Lanzó a Txurruka y Nieve por detrás. Pequeños, entusiastas. Con la cara tiznada de sudor y polvo. Rostros mineros. A picar la brea de San Lorenzo. Alcanzaron al grupo de Oroz. Ahí empezó la comunión. Oroz lo dio todo hasta la Cobertoria. Le enseñaron a ser generoso en casa: «Mis padres se lo gastaron todo para que me recuperara de una lesión de espalda y pudiera volver a ser ciclista», recuerda. Le dio relevo Txurruka: de la Cobertoria al inicio de Cotobello. No cejó. Sólo una vez se rindió: el primer día que subió la cuesta pegada a su casa. No llegó hasta arriba. «Al volver a casa me dijeron que la cuesta solo tenía 200 metros más. Volví al día siguiente y la subí entera». Lanzó a Nieve. Y Nieve, enseguida, dejó atrás Luis León Sánchez. «Tenía miedo de que me cogiera». Pero es de Leiza, donde levantan piedras por deporte. Agarró Cotobello y se lo echó al hombro. Arriba, todo el Euskaltel era un abrazo. «Por Antón». Para él era la etapa.
La Vuelta venía minuto y medio por detrás. «Kreuziger fue el más fuerte de la etapa», lamentó 'Purito'. El checo, fiel a Nibali, les maniató. Les mojó la pólvora. Para cuando vieron que Nibali respiraba más carbón que aire, apenas quedaba kilómetro y medio. A 'Purito' le bastó eso para recuperar 'la roja'.
Con ella saldrá mañana en la contarreloj de Peñafiel, la aliada del ayer frágil Nibali. «Sufrí como en el Tour. No lo veo tan claro», lamentó el italiano, con polvo de hulla.
En Tuenti
Nieve cura las heridas de Antón en Cotobello

Mikel Nieve, en pleno esfuerzo en las últimas de Cotobello, que se estrenaba ayer como final de etapa. :: JOAQUÍN BILBAO

El Comercio Digital

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.