Chechu Rubiera está muy cerca de colgar la bicicleta. Definitivamente. Su última carrera será, posiblemente, el Giro de Lombardía. La fecha del 16 de octubre aparece marcada en rojo en su calendario. Curiosamente, tras 16 años de carrera profesional. Después de ese día, tan sólo un aperitivo. En casa. En Asturias. Su, casi segura, participación en el Criterium Ciudad de Oviedo a finales de mes. Una prueba ya con carácter de exhibición.
El veterano corredor gijonés, de 37 años, estaba, sin embargo, animado a seguir tan sólo hace unos meses. ¿La razón? Sus buenas actuaciones tanto en la Vuelta a Castilla y León como en la Vuelta a California, en las que se vio a un Rubiera entre los primeros de la general. De hecho, en la carrera americana, de no haberse caído su compañero Armstrong, hubiese acabado con una mejor clasificación.
Por aquel entonces, Chechu Rubiera se mostraba motivado para prolongar su carrera deportiva. Tan sólo demandaba un calendario fácil, similar al de los dos últimos años, sin verse obligado a participar grandes carreras por etapas. Sin embargo, tras la decisión de no invitar a su equipo, el Radioshack, a la Vuelta a España 2010, la situación de Rubiera dio un giro importante. Aquella medida de la organización de la ronda española afectó, y mucho, al bravo corredor de Baldornón. Especialmente por el significado sentimental que tenía para él hacer la etapa que salía de su casa (Gijón) y terminaba en la cima que lleva su nombre (Cotobello).
Así las cosas, la continuidad en el pelotón internacional del ciclista asturiano, que ostenta el récord de años como profesional, está en el aire, aunque más bien parece que, en esta ocasión su retirada será realidad. Chechu Rubiera tenía pensado bajarse de la bicicleta en 2008. Y, de hecho, recibió varios homenajes en Asturias y en distintos puntos de la geografía nacional. Pero la vuelta de Lance Armstrong le hizo cambiar de opinión y continuar dos años más dando pedales.
Pero ahora su adiós puede ser definitivo. El ciclista del Radioshack confesó a este periódico antes de disputar, el pasado fin de semana, en Francia el Tour de Vendeé, que «estoy casi al 99% de posibilidades de dejarlo, pero aún no he dado la contestación definitiva al equipo porque recientemente hablé con Johan Bruynnel -su director- y quedamos pendientes de una nueva conversación, pero todo apunta a que lo dejaré, salvo que haya una nueva propuesta muy interesante».
La idea de Armstrong y de su director deportivo era que Chechu asumiera la labor de consejero de aquellos ciclistas del equipo con menos experiencia, pero «en la actualidad -reconoce el gijonés-, la premisa es rejuvenecer la escuadra y no creo que sea precisamente conmigo, por lo que el Giro de Lombardía podría ser mi despedida».
Además, Rubiera tiene muchas ganas de hacer más vida familiar. Especialmente después del nacimiento de su hijo Noa el pasado mes de abril. Una inquietud que no le invita precisamente a seguir compitiendo a un alto nivel por la gran cantidad de obligaciones y viajes que ello implica.
«Me he venido haciendo a la idea estos dos últimos meses de que algún día esto se tenía que acabar, pero no me puedo quejar porque el ciclismo me ha dado mucho. Ha sido mi profesión, mi forma de vivir», reconoce Chechu Rubiera, que ve cerca su retirada y que en breve dará a conocer su adiós de manera oficial. «Pero hasta que no contacte de nuevo con Johan no lo anunciaré, aunque todo es posible», añade.
Chechu Rubiera lleva 16 temporadas en activo, sólo superado en la actualidad por José Luis Arrieta, que anunció su retirada, con 18, e Ínigo Cuesta, que iguala esta última cifra.
Sin duda su marcha va a dejar una gran huella en el ciclismo asturiano y español. Sus victorias en el Giro de Italia de 1997 y 2001, acabando en el 'top' de la carrera transalpina, así como sus actuaciones con Armstrong en los Tour que ganó el americano, quedarán en la memoria de todos los aficionados, que además le recordarán con gran cariño.