Treinta años después de su incursión en el largometraje de ficción con 'Nos va la marcha', el realizador Manuel Gómez Pereira acaba de debutar en el documental con un estudio sobre la aplicación de modernas terapias clínicas en enfermos de esquizofrenia, a través de varios casos reales.
«Desconectados», la cinta que rodó en Avilés y que se estrenó ayer en la sección Tiempo de Historia del Festival de Internacional de Cine de Valladolid, es el resultado de esa nueva experiencia que ha enriquecido a Gómez Pereira como profesional y como persona, a pesar de la «complejidad» que supone el contacto con ese tipo de enfermos.
«Me gustan los desafíos y meterme en cosas que no he hecho», explicó el director de películas como 'Salsa rosa', '¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?', 'El amor perjudica seriamente la salud' y el que hasta la fecha es su último filme, 'El juego del ahorcado'.
Durante dos meses, Gómez Pereira entrevistó a los integrantes del equipo médico de Salud Mental del Área III que dirige el psiquiatra Juan José Martínez Jambrina.
También, mantuvo contacto con siete de los enfermos esquizofrénicos sometidos a modernas terapias que, con carácter integral, pretenden que esos pacientes se reincorporen en las mejores condiciones para la sociedad y sus familias.
El documental, que además de ahondar en la labor clínica lleva a cabo un seguimiento del afectado en el entorno de sus familias, muestra el camino a seguir «cuando desaparezcan los hospitales psiquiátricos en España y los enfermos se reubiquen socialmente», precisó el realizador.
Gómez Pereira pretende llamar con este trabajo la atención sobre la necesidad de «nuevos métodos terapéuticos desde la psicología».
Los actores Carlos Hipólito y Ana Belén ponen la locución a 'Desconectados', una cinta «casi experimental», según el cineasta, que «deja mucha huella» por la implicación en el trabajo de unos profesionales «que conectan con el enfermo de otra manera».
Gómez Pereira no ha encontrado muchas diferencias entre la ficción y el documental, ya que a pesar de que en éste no hay dramaturgia, no se escribe, «sí se construye en función del material humano y real que tienes», señaló. Es «también como una historia, que se construye de otra forma».