En una región acostumbrada como Asturias a conceder todo tipo de galardones, los premios al Voluntariado que el pasado lunes aprobó el Ayuntamiento gozan de una doble característica que los convierte en un homenaje único. Por una parte, muestran la mejor cara de Avilés, la ciudad solidaria, desinteresada, que se apoya en los momentos difíciles. Por otra, casi más importante que el propio reconocimiento, es la labor de todos, galardonados y aspirantes. Y que seguirá con la máxima intensidad después del 29 de noviembre, fecha en la que, a las 19 horas, se entregarán los galardones en el Auditorio de la Casa Municipal de Cultura.
La séptima edición del reconocimiento a la Labor Voluntaria ha distinguido la divulgación de Avilés de la Asociación Astur-Galaica de Santiago Apóstol; pone de relieve la labor de asociaciones de enfermos, en este caso pacientes de párkinson y esclerosis múltiples, y subraya la generosidad discreta de personas individuales, en este caso el tándem de José Luis Menéndez Suárez y Ramón Suárez-Valdés Fernández, reconocidos en toda la región por su actividad desinteresada como 'maestros paelleros' en citas multitudinarias y, siempre, para causas nobles de todo tipo de colectivos, o en las fiestas de fin de cursos en centros de enseñanza pública de la comarca.
La divulgación del Camino de Santiago, su reivindicación y apoyo a los peregrinos, además de ser unos comprometidos difusores de la comarca explican el reconocimiento para la Asociación Astur Jacobea de Santiago Apóstol. Su actividad bebe del carisma de su presidente, José María Clero, fundador y aliento de una directiva donde media docena de personas se encarga de abrir el Albergue de peregrinos a diario.
Aunque el párkinson y la esclerosis múltiples son dos enfermedades con muy pocas características clínicas comunes, sí comparten el carácter invalidante para la persona y el mazazo que representan para las familias. De ahí surgen las asociaciones de enfermos cuyas reivindicaciones y apoyo a los enfermos se traduce en una mejora de su calidad de vida y la de sus familiares. Este año se reconoce las delegaciones locales de la Asociación de Esclerosis Múltiple y Párkinson Asturias, con un voluntariado formado básicamente por familiares de enfermos. Y, por último, un equipo surgido al calor de la lumbre que alimentaba paellas multitudinarias: Ramón Suárez-Valdés y José Luis Méndez. «Somos de pueblo y allí se vivía la solidaridad», explica José Luis Menéndez.