No hay nada mejor para que el frío desaparezca del cuerpo que tomar algo caliente. Y esto lo saben muy bien los hosteleros de Noreña, que haciendo gala de su fama como villa gastronómica, organizan hasta el próximo miércoles una de las actividades con más tradición y mejor acogida entre los comensales: la cuadragésima octava edición de las Jornadas de los Callos, en la que participan una veintena de restaurantes, además de los bares de la localidad.
«Llevamos 15 días preparando los callos y hemos hecho unos 400 kilos para los seis días del puente», aseguró Lupe Mencía, cocinera de la Sidrería La Tenería. Este establecimiento participa por primera vez en las jornadas, ya que abrió sus puertas en verano. Ángel Fueyo, uno de sus propietarios, hace un balance positivo hasta la fecha y cataloga la cita gastronómica de «éxito rotundo», aunque reconoce que «al ser tantos días de fiesta los clientes llegan de manera escalonada, no existen tantos agobios como en el Ecce Homo o en las Jornadas del Picadillo».
Fueyo explicó que «el sábado tuvimos que doblar los turnos y salimos a las tres de la madrugada, hasta última hora no sabemos cuántas personas van a venir porque no se hacen muchas reservas. El precio de la ración en La Tenería es de 10 euros y la media ración de seis. El propietario apuntó que la mayoría de los clientes prefieren comenzar con un entrante ligero y luego piden los callos. Pablo Peláez, uno de los clientes, afirmó que su grupo de amigos tiene como tradición reunirse a cenar para degustar los callos, en total unas 10 personas. «Los bares el sábado estaban llenos hasta la bandera», afirmó Peláez.
Receta tradicional
Aunque la Sidrería La Tenería participa por primera vez, algunos de los restaurantes más antiguos de Noreña, con 76 años de historia, La Cuadra y La Tená de Alfredo, lo celebran con la receta tradicional, la del primer año del encuentro, ya que son prácticamente las mismas manos las que los elaboran. «Todos los años mi madre es la responsable de preparar los callos, que en esta edición ha empleado 150 kilos, aunque la pionera fue mi abuela; mi madre se sumó tres años después», comentó Manuel Alfredo 'Cuqui' Bobes, propietario de ambos establecimientos.
La Cuadra y la Tená de Alfredo ofrecen raciones por un valor de 10 euros, pero además también cuentan con un menú especial que cuesta 25 euros y consta de varios entrantes a elegir entre sabadiego al horno, pastel de sabadiego sobre pochado de moscancia, croquetas de sabadiego, sopa de hígado o callos. El segundo plato único son los callos y el tercero y último puede ser adobo con patatas, uñas de cerdo o torto con picadillo de huevo. El menú incluye postre y vino de selección.
Quien quiera entrar en calor estos días con un buen plato de callos, no tiene excusa, en Noreña tiene su sitio.