Aún estaba oscuro, el reloj indicaba que faltaban diez minutos para las ocho de la mañana cuando un vehículo atropelló a H. S. M., un niño de 13 años que se dirigía al Instituto Monte Naranco junto a su hermano pequeño. El turismo le alcanzó mientras cruzaba el paso de peatones en la confluencia de las calles Fernández de Oviedo con Ricardo Montes, en Ciudad Naranco. Una ambulancia trasladó a la víctima al Hospital Central de Asturias, donde se recupera de «una fuerte contusión en el tobillo», según avanzó ayer Luis Serrano, jefe de estudio del instituto Monte Naranco.
En principio, los servicios médicos creyeron que el muchacho tendría fracturas en ambas piernas, pero finalmente el diagnóstico ha sido más favorable. No hay rotura, recibirá el alta médica y permanecerá «unos días en una silla de ruedas» antes de volver a caminar.
Sin embargo, el accidente se produjo en un barrio donde los residentes ya casi están acostumbrados a los choques y atropellos. En verano, el Ayuntamiento asumió la cuarta reordenación de tráfico en la zona para evitar la concentración de siniestros.
Pero siguen. Aunque el accidente de ayer es el primero que ocurre a un alumno del Monte Naranco, al jefe de estudios no le extrañó. Explicó que las calles de la zona alta del barrio se han convertido «en una semironda con salida a la autopista, hay mucho tráfico, en invierno las mañanas son oscuras, falta iluminación y son muchos los chavales que caminan a los colegios públicos, concertados y al instituto del barrio». Un conjunto de condiciones poco aptas para la seguridad vial.
Por su parte, Fernando González, de la Plataforma Motera para la Seguridad Vial y vecino de Ciudad Naranco, insistió en que «las calles del barrio no son seguras». Abundó que, a pesar de la última ordenación vial, permanecen puntos negros en «Fernández de Oviedo con Ricardo Montes y en Coronel Bobes». También advirtió que la calle Menéndez Pelayo, por la que transitan numerosos estudiantes, cuenta con un tramo de acera de «medio metro en el que han colocado una farola grande, y los niños tienen que bajarse a la calzada». Finalmente, pidió al Ayuntamiento que prohiba el estacionamiento de turismo junto a los pasos de cebra, porque «restan visibilidad».
Robos y un detenido
La Policía Nacional detuvo en la madrugada de ayer a un joven, I. G. P., de 25 años, como presunto autor del robo en dos establecimientos de hostelería. Además, deberá responder también como presunto autor del robo de un vehículo, el que utilizó para huir.
Sobre las tres de la madrugada, la sala del 091 recibió una llamada alertando del hurto. Varias dotaciones del Grupo de Atención al Ciudadano se desplazaron hasta la plaza Arzobispo Gabino Díaz Merchán, donde según el informante dos personas acababan de robar en el interior de un local, en la calle Catedrático Luis Sela.
En el registro del vehículos en el que escapó uno de los presuntos delincuentes, los agentes intervinieron «los cajetines de la caja registradora y el dinero sustraído del establecimiento, ademas de varias herramientas presuntamente utilizadas para cometer sus fechorías.
El Cuerpo Nacional de Policía busca al segundo autor de los dos robos. Además, a ambos se les considera presuntos autores del robo en otro bar cometido a la una de la madrugada de esa misma noche en La Corredoria. En este caso, sustrajeron el dinero de una tragaperras.