Cada vez que los responsables policiales realizan un acto, como la entrega de las medallas al mérito policial o esbozan algún balance de cifras, siempre sale a relucir el escaso índice de criminalidad de la región. Cuentan que la tasa en el Principado es una de las más bajas del país, con 26 infracciones por cada mil habitantes, veinte puntos por detrás de la media nacional.
No obstante, el pasado mes de octubre cuando el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, presentó los últimos datos (los correspondientes al primer semestre de 2010) reconoció que con la crisis los robos en viviendas y establecimientos aumentaron, sobre todo, en Oviedo y Gijón. Quizás en el próximo recuento incluya un nuevo tipo de delito que desde hace dos meses padecen vecinos de todo el concejo, tanto de zona rural como urbana: los robos en trasteros.
El pasado 6 de enero, los vecinos de los números 2, 4 y 6 de la calle San José de Calazanz, en Ciudad Naranco, pasaron el día de Reyes como la mayoría de los ovetenses. Abrieron los regalos, comieron en familia y despidieron la Navidad con cierta apatía: pocas ganas de volver a la rutina y demasiada fiesta a las espaldas. Fue peor de lo que pensaban. Sobre las cinco y media de la mañana, cuando uno de los residentes se disponía a arrancar su coche para ir al trabajo se encontró con una decena de trasteros forzados, ropa tirada en medio del aparcamiento y vehículos dañados. Les habían robado todo lo que se encontraron a su paso.
No es el primer asalto de este tipo que se registra en la ciudad. Ni tampoco en el barrio, «porque Ciudad Naranco no tiene vigilancia policial, está olvidado», recrimina Francisco González, uno de los afectados.
Las cifras de la Policía Nacional revelan que desde noviembre han tramitado nueve denuncias por robos en más de medio centenar de trasteros. En Pumarín, en El Campillín, en Viaducto Marquina, en La Florida, La Argañosa y sobre todo en Ciudad Naranco, donde se han producido saqueos en al menos tres ocasiones desde entonces.
Eso sin contar los delitos en los que intervino la Guardia Civil, encargada de vigilar la zona rural. La Benemérita, no obstante, insiste en que «no se tiene que crear una alarma social, porque de momento sólo tenemos un robo colectivo en Trubia». Fue esta semana. Forzaron la cerradura de catorce trasteros en la tercera fase de los bloques de Sacejo.
¿Cómo actúan?
En las segundas plantas de garaje
En los robos más recientes, los asaltantes siguieron patrones de comportamiento similares. Entraron en los parkings entre la una y las cinco de la madrugada para forzar los bombines de los pequeños cuartos. «Quizás aprovechen para entrar tras un coche o tal vez fuerzan el portón, porque el nuestro no abre bien desde hace unos días. No sabemos si está relacionado con el robo», comenta Francisco.
Una vez en el interior, según explicaron agentes de la Policía Nacional a los vecinos de Ciudad Naranco, sacan la carcasa de plástico negro de las cerraduras y las rompen a golpes con una llave inglesa, ¿Nadie oyó nada? «No lo escuchamos porque lo tienen todo estudiado. Robaron en una esquina de la segunda planta del garaje. Sólo actúan en las plantas bajas, para que nadie lo escuche», razona Iván, otro de los denunciantes.
Nadie tampoco vio nada raro. Ninguna persona merodeando por los alrededores de la calle San José de Calasanz o de la cercana Almacenes Industriales, donde también hubo otro suceso similar a principios de diciembre. Lo mismo que en Trubia. «No he escuchado que pasara en otras partes del pueblo», asegura una afectada. «Es que es muy fácil. Vigilan a qué horas hay más movimiento y luego entran a robar. Se habla de que pueden ser bandas de extranjeros, pero no me lo parece», apunta Iván.
¿Qué se llevan?
Desde leche a equipos de nieve
Tras forzar las cerraduras, los ladrones se largan con todo lo que se encuentran: desde leche y aceite, a equipos de esquí y snowboard, pasando por navegadores y hasta gasolina. A Iván le quitaron «el equipo de nieve, valorado en unos 1.200 euros. Aunque cuando me avisaron de lo sucedido, mi mayor miedo era la bici», reconoce. Por suerte, la bicicleta, el objeto de mayor valor, apareció tirada en medio del aparacamiento.
Quizás no pudieran con el cargamento, porque en Ciudad Naranco se llevaron cajas con alimentos, rompieron la ventanilla de un coche para apoderarse del GPS y reventaron el depósito de una moto para sacarle toda la gasolina. A su paso dejaron todo revuelto, con muchas prendas de ropa tirada entre los coches.
Llama la atención que en todos los robos de trasteros, los asaltantes se llevan cajas de herramientas. Ocurrió también en Trubia. Además de los materiales, entre los objetos sustraídos a los trubiecos figuran bicicletas y otros enseres de valor. No se marcharon sin embargo con vinos y aceite de calidad que uno de los propietarios guardaba en su despensa: «Lo que no nos explicaron los agentes es cómo huyen con todo ese cargamento. Saldrán por la puerta de emergencia, pero necesitan un vehículo para transportarlo», sospechan.
La investigación policial
Sólo han detenido a una persona
De entre todos lo robos de este tipo perpetrados en la ciudad en los últimos meses, la Policía Nacional ha conseguido identificar al autor de uno de ellos. Fue el 16 de noviembre. Un hombre saqueó, presuntamente, en un trastero de la calle Viaducto Marquina. Los agentes consiguieron detenerle. Se trata de H. R. A., de 39 años, natural de Oviedo y con domicilio en la ciudad. Una vez en Comisaría, los policías cotejaron los datos del supuesto ladrón y comprobaron que sumaba 21 arrestos anteriores por delitos contra el patrimonio. Estaba fichado.
Del resto, todavía no se conocen los resultados. Fuentes de la Policía Nacional aseguran que la investigación sigue abierta, aunque no confirmaron que exista una relación entre los delitos. Es decir, que aún analizan si las acciones corren a cargo de una banda organizada o, por el contrario, son hechos puntuales sin ningún tipo de relación entre sí. La Guardia Civil, por su parte, tampoco apunta de momento a una conexión entre todos los sucesos.
Medidas de vigilancia
Cámaras de seguridad y cerraduras
Los residentes de Ciudad Naranco aún no se han sacado el cabreo de encima. Por eso cuando alguien les insinúa que guardar objetos de mucho valor en un trastero no es muy sensato, no pueden evitar el enfado. «Es que yo no tengo sitio en casa para guardar la bicicleta. Además pagué por el trastero para poder usarlo», reclama Iván. Lo que a su juicio hace falta son más patrullas en todos los barrios de la ciudad. «No ves a un policía nunca», lamenta.
Tras los robos las comunidades de propietarios se plantean otras opciones de seguridad, como la instalación de videocámaras de vigilancia en los aparcamientos. Lo que pasa es que «si hay cámaras entran con guantes y pasamontañas o rompen las cámaras, entonces tendríamos doble gasto. Porque una instalación de ese tipo no es barata, precisamente», analiza Francisco. Lo que sí harán es poner una cerradura nueva para bajar a los aparcamientos desde los portales de la urbanización.
«De todos modos, ya se ha dicho que hacen falta más policías porque también están aumentando los robos en comercios y bares. Si no tienes seguro, te hacen una faena muy grande», recuerdan.
Es el nuevo tipo de sucesos que también se ha registrado en otras zonas de Asturias. Mientras las investigaciones prosiguen, habrá que aguardar al nuevo recuento de delitos.