La presidenta del PP de Gijón solicitará hoy ante el Pleno municipal la creación de una comisión no permanente para investigar las contrataciones del Ayuntamiento y sus organismos y empresas satélite, en los últimos doce años, con Almacenes Pumarín, Igrafo y el resto de sociedades cuyos nombres son investigados.
Pilar Fernández Pardo puso de relieve que en el Ayuntamiento «siempre ha habido obstruccionismo» en el acceso a expedientes administativos, informes y facturas, lo que ha llevado a su grupo a pedir el amparo de los tribunales. Por ese motivo reclamó a la alcaldesa y a su equipo que acaben el mandato «con la mayor transparencia» y aclarando la vinculación de la mujer de José Manuel Sariego con una de las empresas investigadas. Pardo también avanzó que su grupo lleva tiempo investigando otras empresas con vinculaciones muy directas con ediles socialistas de esta Corporación.
Pocas horas más tarde, el secretario general de los socialistas gijoneses contestaba desde la Casa del Pueblo a «los infundios e insidias del PP», adelantando que «es muy probable» que su esposa acuda a los tribunales por asociar su nombre a la trama corrupta. «Ni tiene responsabilidades directivas, ni maneja como alegre e irresponsablemente dijo el señor Pecharromán cuentas multimillonarias ni es vínculo ni nexo de nada», aseguró. Es más, defendió que su cónyuge es una asalariada más de Almacenes Pumarín donde trabaja como comercial, cargo que antes ocupó en otros grupos editoriales. Sariego relacionó los ataques de los populares con fallidos intentos anteriores de «desacreditarme» que evidencian «una actitud nazi». Y acusó al grupo de la oposición de «enfermizo, oportunista y mezquino» por su afán de perjudicar al PSOE en las proximas elecciones.
«Tolerancia cero»
La alcaldesa de Gijón quiso también dejar claras ayer tres cuestiones en relación con este caso. La primera, la «conmoción y consternación» que ha producido la detención de Riopedre, algo que, admitió Paz Fernández Felgueroso, «no me podía creer». La segunda, la «tolerancia cero frente a la corrupción, de los nuestros, de los adversarios, de los funcionarios», porque considera «de la mayor gravedad» la corrupción de «quien pueda manejar fondos públicos». La tercera y última cuestión, en la que insistió, fue el rechazo a la actitud del PP que, a su juicio, ha optado por el «calumnia, que algo queda».