Diseñaron un plan y lo llevaron a cabo. El 19 de enero a las cinco de la madrugada dos individuos encapuchados y armados con dos pistolas abordaron, presuntamente, a un empresario ovetense en el garaje del edificio donde vive, «entre La Florida y La Argañosa», según precisaron fuentes cercanas a la investigación. Sin darle tiempo de reacción, le golpearon y le introdujeron rápidamente en un vehículo que tenían preparado en el aparcamiento el inmueble.
Con los pies y las manos atados a unas cintas y la cabeza cubierta con una capucha, le llevaron, según el testimonio del secuestrado, en el maletero del coche hasta la casa que los autores habían preparado para el rapto. Tras un recorrido de 25 minutos, el vehículo paró y sacaron al empresario, a quien directamente introdujeron en la vivienda y tiraron sobre una cama. En ese escenario comenzaron a golpearle a la par que le preguntaban sobre el dinero que tenía y dónde lo escondía, hasta que el hombre ofreció todos los detalles.
En ese momento, uno de los secuestradores volvió al piso del empresario (no había nadie), y consiguió una importante cantidad de dinero. Regresó a la casa donde habían preparado el secuestro y comenzaron a las amenazas contra la vida de la víctima, la de su mujer y sus hijos. A continuación, le dijeron que le iban a liberar, pero con condiciones: si en 15 días no conseguía «una fuerte suma de dinero, matarían a su familia». Todo esto ocurrió durante cinco horas. Después, lo dejaron en «las inmediaciones de la zona del Naranco».
El relato es del departamento de prensa de la Policía Nacional, que ayer no desveló la identidad del secuestrado. Sí detalló, a través de una nota, que los investigadores del Grupo III de la Brigada Provincial de Policía Judicial y los miembros del Grupo I de la Sección de Extorsiones y Secuestros abrieron una investigación tras lo ocurrido.
Transcurrido el plazo marcado por los presuntos autores del rapto, la víctima recibió dos llamadas de un hombre que, a través de un dispositivo distorsionador de la voz, le exigía el pago del dinero mencionado. Le advertía de que siempre cumplía con su palabra y si no entregaba el pago, «lo que le iba a quitar, no lo podría recuperar con dinero».
El 7 de febrero, los agentes detuvieron a dos varones como presuntos autores de delitos de detención ilegal, extorsión, robo con violencia e intimidación, además de tenencia ilícita de armas. Son españoles y vecinos de la ciudad: J. R. C. B. de 43 años y J. B. V. de 24. El jueves pasaron a disposición judicial y negaron los hechos. A última hora de la jornada fueron puestos en libertad.
Durante la investigación, los agentes encontraron la casa donde el empresario permaneció retenido preparada para futuros secuestros. Tenía las ventanas de la habitación y del baño tapadas con elementos aislantes, bridas y cinta. No se trataba de un hecho aislado, «sino que pretendían convertir este lugar en un sitio permanente donde recluir a otros posibles objetivos», según la Policía Nacional.
Las incautaciones
Desde luego, estaban preparados. Los agentes se incautaron de dispositivos inhibidores, de seguimiento, aparatos de vigilancia, sistemas de comunicación muy sofisticados, además de armas de fuego, entre ellas un subfusil y varios silenciadores. También tenían munición, un aparato de descargas eléctricas, tres coches, otros tantos equipos informáticos, varios teléfonos móviles, tarjetas telefónicas y 6.157 euros.
Los presuntos secuestradores habían seguido a su víctima, tenían información sobre su vida. Una vez en el coche y en la casa donde llevaron a cabo el rapto, ejercieron sobre él la violencia física y verbal como arma psicológica para «vencer la voluntad y la resistencia de la víctima». Según la Policía Nacional, los autores son individuos «con un alto nivel de organización».
La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción número 2 , y el juez ha ordenado el secreto del sumario. El abogado José Manuel Fernández González ejerce de defensa de los detenidos.
Según fuentes del departamento de prensa de la Policía Nacional se trata del primer secuestro, «al menos que conozcamos», producido en la ciudad. La noticia, a primera hora de la tarde de ayer, no había llegado a oídos de los miembros de la Federación Asturiana de Empresarios. También desconocían lo ocurrido en la Federación Asturiana de Comercio (FAC) y en la Asociación de Autónomos y de Comercio de Oviedo (Adaco).