Tradicionalmente el ser abuelo se asocia a la vejez y actualmente constituye un rol ambiguo, a veces conflictivo, por carecer de una definición precisa y por englobar muchas facetas.
Esto permite actuar como abuelos de diversas formas. Desde abuelos muy implicados en el cuidado de sus nietos hasta abuelos poco implicados en las tareas familiares dedicados a actividades de desarrollo personal, viajes, etc. La mejor forma de ser abuelos supone participar en el desarrollo y la educación de los nietos y seguir ejerciendo como padres de sus propios hijos ayudándoles en su nuevo papel.
Los abuelos pueden ser para sus nietos fuente de sabiduría y afecto, compañeros de juego más relajados y con más tiempo libre, transmisores de los relatos familiares, guardianes de los ritos. Pueden servir de apoyo en situaciones de crisis o cambios aportando su experiencia. Incluso los adolescentes pueden encontrar comprensión y apoyo en sus abuelos. La tendencia actual de no tener en cuenta el consejo de los mayores supone perder una relación entre generaciones beneficiosa para las personas de cualquier edad.
La relación abuelos-nietos está condicionada por los padres que pueden facilitar o dificultar el ejercicio del papel de abuelo. Es una relación muy sensible a los conflictos familiares: En caso de divorcio puede ser difícil mantener la relación; al contrario de lo que ocurre en situaciones de enfermedad o de necesidad de ayuda por el trabajo de los padres.
Los padres se benefician de la ayuda de los abuelos en el cuidado de los niños siempre que se respete la norma de no interferencia, según la cual los abuelos no deben inmiscuirse en la educación de los nietos. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en España la mitad de los abuelos cuida de sus nietos.
Las abuelas suelen implicarse más emocionalmente y los abuelos dan más importancia a la responsabilidad en el trabajo o los estudios. Muchas investigaciones muestran que los abuelos maternos son los que mantienen un contacto más estrecho con los nietos y que la abuela materna está más comprometida en su crianza y cuidado.
La relación abuelos-nietos puede ser muy positiva para ambos pero existe el peligro de llegar a ser 'abuelos esclavos' más frecuentemente 'abuelas esclavas' que se ocupan durante todo el día del cuidado de sus nietos mientras los padres trabajan y los fines de semana siguen ocupándose para que sus hijos descansen. Estas abuelas deben ocuparse de sus nietos y de su propia casa en un momento vital difícil para ellas. Deben realizar un gran esfuerzo que consideran su obligación y se sienten culpables si no lo hacen. La manera de ser abuelo puede variar según la edad, las condiciones de salud, los rasgos de personalidad, las relaciones con los hijos, las circunstancias concretas.
En cualquier caso, la responsabilidad del cuidado y la educación de los hijos corresponde a los padres. Los abuelos pueden prestar ayuda material pero, sobre todo, deben disfrutar de sus nietos, amarles y ser amados, compartir actividades, transmitir la historia familiar, servir de apoyo. Ya lo dice el refrán: «Quien no ha conocido abuela, no ha conocido cosa buena».