No son lejanos los tiempos en los que el centro histórico era un monocultivo de la hostelería, con frecuencia centrada en el ocio nocturno, y con una presencia minoritaria del comercio tradicional. El desplazamiento cíclico de las zonas de copas por la ciudad provocaba una desertización comercial de diferentes calles que, progresivamente, van recuperando la vida. Y, en ocasiones, con importantes cambios.
Uno de los ejemplos más palpables de esa transformación del eje compuesto por la calle San Francisco, Galiana y el parque de El Carbayedo. Los recuerdos y las huellas de la antigua reina de copas conviven con otras actividades: carnicerías, dos clínicas dentales, despachos de abogados, oficinas de empresas, tiendas de moda, anticuarios, estudios de maquillaje o arquitectos... La hostelería mantiene su peso, aunque con un sustancial cambio del modelo de negocio.
Posiblemente, el comercio pionero en esta tendencia fue 'Mis queridos trastos', abierto por María José López González hace diez años, precisamente aprovechando un antiguo bar, reconvertido en tienda de antigüedades. «Por el tipo de negocio que abrí, pensé que el centro histórico era el lugar adecuado. También es un lugar de paso de turistas, que son posibles clientes», comenta María José López. El tiempo le ha dado la razón, a pesar de los inconvenientes como ser una zona peatonal. «Cuando un cliente viene por una pieza de gran volumen, debe adaptarse a los horarios de carga y descarga. Sería más cómodo de otra manera, pero se adaptan bien», asegura.
Bares reconvertidos
Raquel Albadalejo también aprovechó un bar para reconvertirlo en su estudio de maquillaje, abierto en noviembre de 2009. «El centro histórico de Avilés me encanta y me enamoré de Galiana nada más que la vi. Además, la distribución del espacio era la adecuada para mi actividad y el precio del local era muy interesante», explica.
Desde la apertura, no ha visto más que ventajas. «Estamos en una calle viva y eso promociona el negocio. Y es una ventaja estar en Galiana para la gente de fuera de Avilés: en seguida te localizan. En los cursos de maquillaje, nunca he tenido problemas con las alumnas para indicarles donde estoy». Incluso fechas como Antroxu son una ventaja. «En Carnaval se vende mucho producto y también hay mucho trabajo», afirma.
Un caso diferente es el de David Olmos que, junto con Iria Comoxo, abrió hace año y medio la oficina de O.mas.C Arquitectos en un edificio rehabilitado en la plaza de El Carbayedo, donde también tiene su vivienda. «Mi familia siempre vivió en El Carbayedo y tuvimos la oportunidad de adquirir esta propiedad y rehabilitarla», explica. El propio estudio firmó la recuperación del edificio junto con Javier Arbesú.
«Expresamos nuestra forma de ver la arquitectura: respeto a las tradiciones con la incorporación de elementos nuevos que traten de mejorar», comenta. En el tiempo que llevan abierto han visto numerosas ventajas por su ubicación. «Nos permite una visibilidad ante posibles clientes y una imagen concreta. A raíz de esta casa, nos salió un trabajo de una vivienda unifamiliar en Sandiche, Candamo. Y también un proyecto en el que estamos trabajando que se desarrolla en Salinas».
Y, en estos tiempo que corren, el trabajo es muy importante. «A pesar de la crisis hay oportunidades, como la intervención en edificios de los años 60 para mejorar sus aprovechamientos energéticos con las técnicas actuales», comenta David Olmos.