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Gijón cataloga 193 escondites antiaéreos

GIJÓN

Gijón cataloga 193 escondites antiaéreos

25.02.11 - 03:02 -
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Durante la Guerra Civil, Gijón soportó bombardeos por tierra, mar y aire a lo largo de 14 meses. Para proteger a la población civil de unos proyectiles que causaron matanzas como la del 14 de agosto de 1936 en la calle de Jovellanos, las autoridades republicanas desarrollaron una red de escondites, algunos de los cuales han llegado a nuestros días más o menos modificados. Se trata de refugios bélicos propiamente dichos, sótanos y portales que habitualmente se forraban con sacos terreros. Se construyeron con 97.400 pesetas procedentes de donaciones.
Por iniciativa de IU, el Ayuntamiento ha catalogado 193 de esas guaridas antiaéreas, de las que ha podido recuperar 154 -14 refugios, 92 sótanos y 48 portales-. El 24% de estos elementos patrimoniales están calificados como de alto interés por su mejor preservación. El geógrafo Manuel Antonio Huerta ha dirigido un trabajo de campo que servirá de base para poner en valor esos espacios vinculados al Gijón de la Guerra Civil. Con ese material se publicará un libro y una guía turística. Además, como parte de ese mismo proyecto, señalizarán los principales ejemplos del «abrigo antiaéreo» de la ciudad y elaborarán itinerarios para realizar visitas.
Pero, sin duda, la principal consecuencia práctica de este estudio será la recuperación del refugio de Cimadevilla y su adaptación futura como museo o centro de interpretación. Previamente habrá que realizar un estudio arqueológico y arquitectónico para conocer el estado de unas galerías subterráneas, actualmente tapiadas, que pasaban por debajo de la muralla romana y ocupaban 500 metros cuadrados construidos -300 de ellos útiles- y tenían capacidad para albergar a 1.200 personas. Dicho refugio es de titularidad municipal. Se empezó a construir a finales de 1936, se usó como almacén de Cruz Roja y la última reforma en su interior se acometió en 1946. La única entrada visible está en el Muelle, junto a la Casa Paquet, y la llave la tiene un vecino de Cimadevilla, Saturno Prendes, quien utiliza un pequeño habitáculo hasta la tapia para guardar aparejos de pesca. Antiguamente, también tenía acceso desde la Colegiata del Palacio de Revillagigedo y desde la plaza de Arturo Arias.
Huerta explicó que se han localizado sótanos de la Guerra Civil en buen estado de conservación en calles como Batería (en Cimadevilla), Covadonga, Menéndez Valdés, Cabrales (en el número 65), Garcilaso de la Vega y Marqués de Casa Valdés. También hubo refugios antiaéreos importantes en Begoña, el Banco de España -actual Biblioteca Pública Jovellanos- y Tabacalera. El Auto Salón y los colegios Santo Ángel y San Vicente de Paúl también contaron en su momento con escondites para los bombardeos de la aviación.
Por otra parte, el edil Jesús Montes anunció que el 9 de marzo se inaugurará en los sótanos de la Biblioteca Jovellanos 'Gijón bajo las bombas', una exposición y un catálogo que recogerán documentos y fotografías, algunos de ellos inéditos, fechados entre julio de 1936 y octubre de 1937.
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Habitáculo en la calle de Claudio Alvargonzález, junto a la Casa Paquet, que sirve de entrada al refugio ahora tapiado de Cimadevilla. :: Á. PIÑA

Gijón cataloga 193 escondites antiaéreos

Manuel Antonio Huerta y 'Churruca', con el estudio realizado. :: P. UCHA

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