Un viaje para visitar los campamentos de refugiados saharauis, para presentar cómo son los colegios de Avilés y sus alumnos, para explicar la vida en la villa y, sobre todo, para reforzar el hermanamiento escolar con El Aaiun. Esos han sido los principales objetivos de la expedición que acaba de regresar del Sahara, en la que participaron, entre otros, el profesor del Colegio Poeta Juan Ochoa Raúl García y la técnica del Servicio de Participación Mari Paz Pires. Han vuelto con mucha información y material para que los escolares de los seis colegios hermanados con centros del Sahara -Juan Ochoa, Villalegre, Llaranes, Palacio Valdés, Sabugo y el Centro de Educación Especial de San Cristóbal- sepan cómo es un día normal en los 'coles' de los campamentos de refugiados.
Pires explica que «tienen un sistema muy bien organizado, porque todos los niños llegan a la escuela», pero «no hay incentivos para los profesores por falta de medios y las instalaciones son deficientes». Comenta que, en algunos centros, «faltan pupitres y los alumnos tienen que dar clase en el suelo». De medios tecnológicos no habla, dice que de momento es impensable acercar los ordenadores a los alumnos saharauis.
La figura del profesor es diferente, algo que pudo comprobar Raúl García durante la visita de la expedición avilesina. «Es prácticamente voluntaria y tienen que aprovechar la ayuda humanitaria para poder darles algún incentivo cada dos o tres meses», señala Pires. Lo que significa que, «de vez en cuando pueden cobrar 100 euros, si los hay».
El pueblo saharaui sobrevive gracias a la ayuda humanitaria que, sin embargo, resulta insuficiente. La técnica municipal pone como ejemplo los kilos de comida que debería recibir cada familia. Está estipulado que sean 17 al final de cada mes, pero ahora tienen que hacer números sólo con seis.
¿Y qué verán los estudiantes avilesinos? «Niños que van contentos al colegio, que se reúnen, juegan entre ellos , se relacionan y pueden dedicarse a ser sólo niños», apunta Pires. La educación más básica está asegurada, pero atender a los alumnos de Secundaria representa un gran reto. «Existen convenios educativos con Argelia y Libia», pero debido al conflicto en el país «se han encontrado con 1.000 alumnos que han tenido que volver de Libia y que tampoco pueden ir a Argelia porque los cupos están llenos», lamenta Pires. Los estudiantes no saben qué hacer y las respuestas no existen, porque no hay medios.
El viaje también ha servido para comprobar cómo se puede contribuir a mejorar el acceso a la educación del pueblo saharaui: facilitar el acceso a material didáctico, el apoyo a la formación de profesores y los incentivos...
El concejal de Participación Ciudadana, Teófilo Rodríguez, estuvo ayer presente en una reunión informativa tras la visita, y también en el intercambio de materiales a los centros de Avilés que participan en el hermanamiento.