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La tradición reformista: de Melquíades a Cascos

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La tradición reformista: de Melquíades a Cascos

26.03.11 - 03:08 -
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La novedad más relevante del recién iniciado año 2011 ha sido la irrupción del Foro Asturias, una fuerza política que ha querido obviar la denominación de partido y que se presenta con un término vinculado tanto al foro como lugar de debate en las escuelas filosóficas clásicas, como al foro informático, ese entorno virtual en el que cualquier partícipe puede aportar su opinión y sus argumentos. En este doble papel, mirando simultáneamente al pasado y al presente, Foro Asturias ha recuperado, en palabras de su candidato, la impronta del Partido Reformista de Melquíades Álvarez, gestado en 1912 y fundado oficialmente un año después, un partido que generó enormes expectativas políticas en su momento, pues pretendía romper la dicotomía existente entre los partidos dinásticos, monopolizadores del poder con Alfonso XIII, y la dividida oposición republicana. Nació el Partido Reformista como la opción aceptada por los hombres más prestigiosos de la época (Gumersindo de Azcárate, Manuel Pedregal, Luis de Zulueta, Perez Galdós, Adolfo Posada y tantos otros) para establecer un pacto entre la monarquía y la democracia liberal y, de hecho, su primera acción rupturista fue defender la 'accidentalidad' de las formas de gobierno, y llegar a aceptar el pacto con la monarquía, siempre que abrazara los principios democráticos, en la línea con el pensamiento político europeo defensor de una transformación evolutiva del régimen. En su programa, los reformistas defendían importantes cambios en el sistema político con el fin de regenerar la administración pública, sacudida por los males endémicos derivados del bipartidismo turnista de la Restauración (corrupción, caciquismo y clientelismo) y lograr la modernización social y política del país.
Sin duda, la recuperación por parte de Francisco Álvarez Cascos del discurso reformista se basa en la teoría política de don Melquíades -la necesidad de realizar cambios graduales para mejorar la sociedad- pero también se pueden detectar paralelismos con el momento actual de la política asturiana y hasta vínculos familiares, ya que los antepasados del líder de Foro Asturias fueron activos simpatizantes del movimiento reformista que Melquíades Álvarez popularizó por toda Asturias en el primer tercio del siglo pasado. La constitución, hace casi cien años, del Partido Reformista tuvo un gran eco entre todos los sectores sociales de Asturias, en especial entre los retornados indianos con capitales procedentes de ultramar, los intelectuales comprometidos con la educación popular, las clases medias urbanas, los pequeños propietarios rurales y otros colectivos populares, que veían en él la posibilidad de expresarse políticamente con ideas renovadoras. Como muestra palpable del entusiasmo que el líder reformista suscitaba en Asturias, se puede recuperar la crónica del viaje electoral que hizo Melquíades Álvarez en 1908 al Occidente de Asturias (fue diputado a Cortes por Castropol en cuatro legislaturas durante la primera década del siglo XX), que expresa, con el metafórico y barroco lenguaje de la época, el interés que suscitaba el tribuno asturiano y la preocupación por las comunicaciones de la región, una asignatura pendiente que ha llegado hasta la actualidad. Así se narraba el viaje electoral de Melquíades Álvarez en 'El Noroeste' de 16 de septiembre de 1908: «En San Esteban de Pravia nos esperaban los automóviles, máquinas que han hecho accesible esta ignota región occidental de Asturias, que encierra en sí valiosísimas riquezas, con las que la naturaleza pródiga quiso compensar la mezquindad de los hombres, que han dejado a aquella hermosa parte de nuestra tierra en vergonzosa orfandad, en el más lamentable de los desamparos. Melquíades Álvarez, Pedregal, Corugedo y demás expedicionarios acomodáronse en los autos. y en viaje felicísimo, sorteadas admirablemente por el excelente conductor las dificultades de esta carretera temible en sus curvas de las Ballotas, en las pinas cuestas que hay que salvar para llegar a estas hospitalarias tierras, alcanzamos a los automóviles que nos precedían al tiempo que gruesos palenques anunciaban nuestra llegada a Luarca. De entre el vecindario que calurosamente aplaudía y aclamaba a Melquíades Álvarez, destacóse una nutrida comisión, y al frente de ella D. Godofredo y D. Félix Álvarez-Cascos y el exdiputado provincial D. Antonio Ochoa. y entre nuevos vítores y clamores de entusiasmo, salimos de la pintoresca villa, y entre nubes atravesamos Navia, Tapia, La Caridad y otros pueblos del tránsito. Levantose a hablar Melquíades Álvarez y en una ovación imponente, delirante.Resonó su voz elocuente, su palabra soberana, dejando al desnudo las miserias, la podredumbre de este caciquismo envilecedor. sus anatemas contra los municipios, vivero de inmoralidades y compadrazgos, contra la Diputación Provincial, foco de todas las epidemias que padece el país.».
Al día siguiente, la crónica del mismo periódico narraba el regreso de los expedicionarios y su parada en Luarca, «. donde ya fue imposible rehusar las reiteradas invitaciones de una considerable multitud, presidida por distinguidas personalidades de la villa. Después de recorrer la población, fue Melquíades Álvarez con sus acompañantes á la casa de los Sres. de Álvarez-Cascos, en donde un espléndido lunch había de ser digno remate de estos dos días de continuos agasajos. Saltó el champán en las copas y Don Godofredo y D. Félix Álvarez-Cascos y D. Antonio Ochoa y otras muchas personas allí congregadas, brindaron con los expedicionarios por la redención de la provincia, por la prosperidad de la patria y por el triunfo de la libertad».
Además de un gesto de amistad, esta visita permitía al político asturiano recibir información directa acerca del ferrocarril Ferrol-Gijón por parte de uno de los primeros técnicos que habían trabajado en el proyecto, ya que Godofredo Álvarez-Cascos había ocupado el cargo de ingeniero jefe de Obras Públicas en las provincias de Lugo y Oviedo, y había elaborado varios proyectos de carreteras (por ejemplo, el trazado de Vegadeo a Fonsagrada), portuarios (el puerto de Ribadeo) y ferroviarios, con un estudio titulado 'Ferrocarril de Ferrol a Gijón. Informaciones recogidas sobre el terreno', editado en Luarca en 1905, que estaba considerado todo un «tratado de ferrocarriles». La ejecución de este proyecto sufrió múltiples retrasos y, a pesar de que se incluyó en 1908 dentro del Plan de Ferrocarriles Estratégicos, no se empezó a construir hasta 1922, para ser rematado 44 años más tarde con la inauguración del tramo Luarca-Vegadeo en 1972, una buena prueba del retraso endémico que han sufrido las infraestructuras en Asturias y que han condicionado el desarrollo de la región.
Asturias necesita un proyecto reformista que cierre el ciclo de las infraestructuras iniciadas en la transición democrática, todavía pendientes de encaje en el mapa español y europeo. Existe una meridiana vinculación entre el reformismo innovador, regeneracionista y europeísta fundado por Melquíades Álvarez hace casi un siglo -pasando por Godofredo y Félix Álvarez Cascos-, para llegar al actual reformismo, de matriz melquiadista, e igualmente innovador, modernizador e integrador defendido e impulsado por Francisco Álvarez Cascos.
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:: GASPAR MEANA



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