Samuel Sánchez, tras abrir el casillero de victorias en el Gran Premio Miguel Induráin después de tres segundos puestos, quiere ganar como sea la Vuelta al País Vasco -su primer objetivo de la temporada-, que se inicia hoy, ya que la perdió en una crono y fue tres veces tercero.
-Hoy arranca la Vuelta al País Vasco, la carrera que se le resiste.
-Pocos tendrán las ganas que tengo yo de ganarla. Porque he sido tercero tres veces. Porque parte de mi vida personal y profesional han discurrido aquí. Porque mi equipo es de aquí... Son muchas cosas. Y por el prestigio de esta carrera, una de las más importantes del mundo.
-El final es en Zalla, su segundo hogar. ¿Le motiva o le presiona?
- Me motiva. Correré delante de mi gente, de los amigos de Güeñes. Siempre hay que tenerle respeto a las carreras, pero sin presión.
-Es decir, no gasta el tiempo recordando derrotas como la que tuvo en esta carrera y en la crono de Zalla en 2006, cuando era favorito y le ganó Marchante.
-No. Eso ya pasó. Queda atrás. Yo me quedé sin madre hace diez años y no pienso en ello. Hay que mirar hacia delante. No te puedes quedar anclado.
-¿Qué pasó en aquella crono?
-Fui desde el segundo día de amarillo y ello me supuso gran desgaste. Pero ahora no soy el mismo. Antes no iba en la crono; hoy he mejorado. Aquel día éramos favoritos Contador y yo, y los dos perdimos.
-¿En qué cambió desde 2006?
-Tengo más experiencia. Me conozco mejor. A veces, querer es poder.
-En la París-Niza, un ciclista lento como Kloden le ganó al esprint. ¿Aún le duele?
-Pues un poco. Pero no pienso en ello. Ya no lo puedo cambiar. De los errores hay que sacar lo positivo para no cometerlos otra vez.
-Después, en el Criterium Internacional, se desvaneció cuando atacó para buscar la etapa. ¿Pensó que el plan de preparación fallaba?
-No. Fue un mal momento. Había sido una etapa dura, hacía calor, me lancé a por la victoria ciego... Fue un cúmulo. El esfuerzo, las alergias... Pero no le doy mayor importancia. Iba bien, cómodo. Lo que pasa es que, de repente, me llegó el hombre del mazo, que no avisa.
-Galdeano, mánager del Euskaltel, dice que es muy calculador.
-El ciclismo de hoy ha cambiado. Los esfuerzos se miden mucho. Si das una pedalada de más, siempre hay alguien detrás que le va a sacar provecho. Las carreras exigen calcular mucho. El único ciclista que puede realizar alardes y derrochar fuerza es Alberto (Contador). Por eso ganó cinco vueltas grandes.
-Contador, además, ha demostrado entereza mental. Tras ocho meses de suspensión, vuelve y gana.
- Es digno de admirar. Suelo enviarle mensajes de ánimo. Es admirable cómo ha salido a entrenarse cada día cuando lo más fácil hubiera sido quedarse en casa a ver cómo se resolvía su caso. Le admiro y él lo sabe. Le ha echado un par de huevos.
«Pido cautela en la Vuelta»
-A la Vuelta al País Vasco acuden contrarrelojistas como Martin o Kloden. Habrá que alejarlos antes de llegar a Zalla.
-Sobre el papel, sí. Pero la prensa de aquí ensalza mucho al Euskaltel-Euskadi y hay que darse cuenta del potencial que tienen el Leopard, el RadioShack, el Liquigas... Dan miedo. Nosotros, sobre el papel, estamos en inferioridad. Por eso pido cautela. No estamos capacitados para coger la responsabilidad desde el primer día. Hay equipos que nos doblan el presupuesto.
-¿Será esa su actitud hoy en la salida de Zumarraga?
-Todos nos vigilaremos. Los rivales saben que yo corro en casa y que esta carrera es importante para el Euskaltel, pero que no piensen que vamos a tomar las riendas desde el principio. El RadioShack tiene tres candidatos: Leipheimer, Kloden y Horner, el ganador del año pasado. Pueden manejar la carrera.