Cualquiera pensaría que el rincón de Yolanda Lobo es la Santa Sebe, el bar que regenta desde hace 24 años. No es así, aunque tiene relación. Cada día, de su casa al trabajo, pasaba (ahora abre jueves, viernes y sábado) por delante de la casa de La Rúa. No sabe por qué, pero se quedaba mirándola. «Me resulta misteriosa, me evoca otros tiempos. La Vetusta de Clarín se me reflejaba ahí». Habla en pasado de la casa porque ahora está, si cabe, más viva que nunca. «Es un edificio recuperado para la ciudad», tras la rehabilitación hecha por los propietarios, con los que ahora Lobo colabora. Quieren, juntos, que sea «motor cultural».
Avanza que volverán a abrir en Semana Santa y organizarán degustaciones de productos asturianos. «Pero no como proyecto hostelero, para que la gente se siente y tome algo, que hagan la casa como propia». Es el principio. Después llegarán otras iniciativas, sobre las que guarda silencio.
Sí La Rúa le atraía desde el exterior, ahora también «me he enamorado de ella por dentro». Aunque «el amor de mi vida (laboral) es la Santa, ahora por el día veo la continuidad en este espacio». No ha encontrado, lamenta, una fotografía suya junto a la casa cuando tenía dos años. Los domingos, la familia iba a El Fontán y «esa foto me quedó en la memoria». Como no eran de Oviedo (aunque ella ya nació aquí), tuvo que ir haciéndose a los sitios. La plaza de la Catedral, «el eje de la ciudad», el tránsito de Santa Bárbara, la casa donde nació en Santo Domingo ahora borrada por edificios... son otros de sus rincones. Y, por supuesto, la calle Altamirano, «que me parece la más guapa . Cada vez que Carmen Ruiz Tilve me cuenta algo, más me gusta».
Explica que el edificio donde ahora está su bar, en el número 6, era un hotel «al que iban los toreros en los años 30», y del portal de más abajo «sacaron al hijo de Clarín para fusilarlo, fue la venganza por el éxito de 'La Regenta'». Sube y baja la calle varias veces al día, y no se cansa de mirar sus inmuebles. Todos, excepto «el nuevo», advierte. «Espero que no sigan el modelo El Fontán» tras la modificación del catálogo de edificios protegidos. «No puedes privar a la gente de sus señas de identidad», dice.
Nacida un 14 de abril, «el día de la República», cumplirá 49 años la próxima semana. Forma parte de la historia de la ciudad, de aquellos 80 en los que los conciertos no paraban, de los días en los que Amaral o Pereza tocaban en la Santa Sebe. De eso ya hace tiempo y, con la prohibición de las actuaciones musicales, la Santa se calló. Actualmente programa «cosas puntuales que me apetecen». «Ahora les toca a los jóvenes, que sigan organizando conciertos y que la ciudad vuelva a recuperar el pulso perdido», anima.