Los responsables de la investigación de los robos de correos electrónicos producidos en la Sindicatura de Cuentas del Principado manejan la hipótesis de que el autor de la sustracción lo hizo por encargo, a cambio de dinero, como es habitual en los casos de pirateo informático. La pericia técnica del 'hacker', así como el hecho de que la ruta de algunos correos haya pasado en un caso por Panamá y en otro por Estados Unidos y, posiblemente, por países asiáticos, avala esta sospecha, según fuentes relacionadas con la investigación.
La Policía, además, considera probable que el pirata haya contado con la colaboración directa o indirecta de algún 'topo' de la Sindicatura que le señalase qué cuentas y contenidos podrían ser más manipulables. Asimismo, se sospecha que los dos robos cometidos -el primero fue el de los correos de la ex sectaria general de la Sindicatura, Rosa Zapico, y el otro, que se conoció el pasado miércoles, afectó a una letrada de la institución, Isabel González Cachero- fueron organizados y realizados por las mismas personas.
Entre las hipótesis que consideran, según fuentes próximas a la Sindicatura, «está la posibilidad de que no hayan sido los únicos robos cometidos, sino que se haya producido un pirateo sistemático y masivo de correos durante los primeros meses del año, a partir del momento en el que se supo que el Tribunal de Cuentas estudiaba la posible existencia de indicios de responsabilidad contable en la expropiación de Villa Magdalena». Añaden que «llama la atención que comunicaciones relacionadas con un concurso oposición de 2009, cuyo resultado no fue impugnado, se hayan aireado en 2011 a pocas semanas del inicio de nuevas pruebas».
«La información así obtenida podría ser dosificada en sucesivas entregas. En este sentido, no se descartan nuevas filtraciones», explican en medios próximos al síndico mayor, en los que se considera que «todas estas acciones tienen un único interés: el desprestigio del órgano de control, sin reparar en daños institucionales, profesionales ni personales».
El hecho de que en el primer caso los correos tuvieran sólo dos destinatarios -el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, y el concejal y diputado Jaime Reinares- y en el segundo se realizara un reenvío masivo que incluyó a medios de comunicación, sindicatos, políticos y personas relacionadas con el mundo judicial y la auditoría, «no tendría mayor importancia» para el entorno de Avelino Viejo. Considera que «sería una simple treta para evitar el posible delito cometido la ocasión anterior, cuando Jaime Reinares difundió públicamente los correos que le habían sido reenviados prácticamente en exclusiva. Ahora, probablemente, los inductores y autores del robo confiaban en que alguno de los receptores fuese quien diera el paso de hacerlos públicos, para luego rematar la jugada con un ataque político contra el prestigio de la Sindicatura».
El cambio de proceder, piensan esas fuentes próximas al síndico mayor, «obedecería por tanto sólo a dos propósitos: evitar la repetición del delito y alejar las sospechas del Ayuntamiento de Oviedo». Aunque estiman que «a la postre el resultado ha sido el mismo: han sido el alcalde de Oviedo y un diputado regional del PP, ex concejal de Urbanismo de Oviedo, los primeros que han hecho suyas las interpretaciones del delincuente autobautizado con el sobrenombre de 'Voxpopulis'».