En los últimos meses las declaraciones del concejal de Licencias, Alberto Mortera, han crispado a las asociaciones de vecinos más activas en defender el derecho al descanso de los vecinos. Dicen que son los más afectados por los bares de copas, por residir en áreas de intensa actividad hostelera, pero que aún así «el avance de esta lacra deja también expuestos» a los habitantes de otras zonas por el momento más tranquilas, como El Cristo, San Lázaro y Pumarín. Por ello, las asociaciones de vecinos Afectados por la Movida, de El Fontán, del Oviedo Antiguo y de Manuel Pedregal han iniciado la campaña 'SOS Descanso'.
El nombre recuerda al de otro movimiento, en este caso cultural, SOS Cultura, que desde hace unos meses reclama más actividades culturales en la ciudad, incluidos conciertos en directo. Y algo tiene que ver. Porque desde que se creara el colectivo integrado por artistas, promotores y aficionados, Mortera ha asegurado en reiteradas ocasiones que el Ayuntamiento facilitará permisos para la música en vivo. Algo que estos vecinos no admiten. «Los grupos de presión en la calle, como la manifestación que hay convocada para el próximo 4 de mayo en defensa de las actuaciones en vivo, no pueden sustituir a la fuerza legislativa», declaró ayer Juan García, presidente de la Asociación de Vecinos del Oviedo Antiguo.
Y además de emular el nombre del colectivo cultural, también saldrán a la calle. Entre el 30 de abril y el 15 de mayo recogerán firmas «contra los abusos de los políticos insensibles a los ciudadanos». No pretenden enemistarse con los hosteleros «que pueden ser un problema, pero la fuente que no los corrige está en el Consistorio».
La Ley de Espectáculos exige unas determinadas condiciones de espacio e insonorización para poder albergar actuaciones musicales. Sólo dos locales de la ciudad las cumplen. Lo cierto es que son muchos más establecimientos los que organizan conciertos, «mientras Mortera lo apoya y el Principado no hace nada. El concejal está creando una alarma social con sus reiteradas intervenciones públicas», recriminaron.
También les preocupan las terrazas. Con la persimibilidad para su instalación «se están generando problemas incluso con los clientes», dicen. Aseguran que no pueden ni transitar por las aceras, aparte del aumento de ruidos. «El Ayuntamiento ofreció a los hosteleros sacar el mobiliario a la calle creando un verdadero colapso. Hay terrazas que ya son verdaderos salones de actos», concluyeron.