Hay pocos espacios en los que no se sienta la crisis. De una u otra forma, la coyuntura económica está presente en todo y la Feria del Salmón de Cornellana no ha sido una excepción. De hecho, los 6.000 euros que pagó ayer el grupo empresarial gallego ODL por el campanu de Asturias es el precio más bajo que se registra desde que en el año 2005 se celebró la primera subasta pública del apreciado ejemplar.
También éste ha sido el año con menor participación en la bancada de los pujadores. De los once restaurantes que el sábado tenían confirmada su asistencia a la subasta, sólo se presentaron cuatro: La Cueva del Pulpo, El Porcón, Peña Mea y Bocamar. Problemas personales o dificultades de última hora en sus respectivos negocios les impidieron asistir, explicó el director de la feria, Alberto Díez de Tejada, quien subrayó la inesperada ausencia de Nicolás Parrondo, del restaurante madrileño Casa Parrondo, que el año pasado pagó 10.000 euros por el segundo campanu.
El menor número de pujadores sembró cierta incertidumbre ante el esperado éxito de la subasta. Sin embargo, faltaba una sorpresa de última hora. Poco antes de las 13.20 horas, cuando el campanu de Asturias llegó al monasterio de Cornellana para su exposición y venta pública, apareció un pujador de última hora: el grupo pontevedrés ODL, que aglutina cuatro empresas dedicadas a la carpintería metálica y al montaje de escenarios y puertas automáticas.
La puja por el salmón de 5,8 kilos y 78 centímetros de longitud que capturó el valdesano Alberto Fernández en el pozo de La Hortona poco antes de las siete de la mañana, comenzó en 3.000 euros y, tras una rápida subida, se detuvo en los 6.000.
Más que orgulloso por la compra, el comercial de la compañía, José Castro, explicó que su participación en la puja fue casual: «Hemos venido por trabajo a la feria de Tineo. Vimos que se anunciaba para hoy (por ayer) y vinimos a verlo, pero nos animamos y quisimos llegar hasta el final» porque «estamos en unos momentos de crisis en los que es importante que nos ayudemos unos a otros», señaló al ser preguntado por la razón de que una empresa de las características de ODL participara en la puja por un salmón.
Y es que esta peculiaridad llamó la atención de los cientos de personas que se siguieron la subasta ante los muros del monasterio de Cornellana. De hecho, el propio Castro reconoció la extrañeza de que una empresa ajena al negocio hostelero pujara por el campanu de Asturias y admitió su sorpresa ante el hecho de que sus contrincantes en la subasta no subieran el precio del salmón hasta las cinco cifras habituales: «Me ha sorprendido mucho porque todos eran restaurantes y les favorece», comentó.
Ante la inusual cifra, el veterano pescador, que ayer capturó su quinto campanu en un río asturiano (aunque fue su primera subasta), comentó que «hay que adaptarse a la situación», para añadir que «mal no está».
El destino del dinero será el ahorro, «para gastarlo cuando haga falta», y el del salmón, aún es incierto. No obstante, todo apunta a que serán los 32 trabajadores del grupo gallego los que darán buena cuenta del primer ejemplar de la temporada de pesca con muerte, una idea que a Fernández le parece «muy bien».