«Hemos evitado muchísimas cegueras, muchísimas amputaciones y que muchos niños mueran por descompensaciones graves. Cada vez que vamos, salvamos la vida a alguno. Porque un joven o un niño diabético que pase 48 horas sin insulina se muere. Y, siempre que vamos, encontramos a alguno en ese trance y lo sacamos adelante. Sacarlos adelante es fácil. Otra cosa es que, cuando volvamos, a los 8 o 9 meses, tengamos suerte y volvamos a verlo». Con precisión quirúrgica relata el endocrino Francisco Díaz Cadórniga su trabajo en los campamentos de refugiados saharauis, donde acude cada año desde 1995 para desarrollar un plan para la población diabética.
Cadórniga, uno de los profesionales más comprometidos con los cerca de 200.000 saharauis que sobreviven en las extremas condiciones del desierto argelino desde hace 35 años, fue recibido ayer por la consejera de Bienestar Social y Vivienda, Noemí Martín, junto con la presidenta autonómica de Cruz Roja, Celia Fernández; Jesús Montes Estrada, el concejal de cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Gijón -que financia el proyecto junto con Bienestar-, y el resto de responsables del programa, que acaba de ser premiado con la Medalla de Oro de Cruz Roja Española.
El proyecto está dirigido a los 3.000 saharauis que, según sus cálculos, tienen diabetes y, fundamentalmente, a los 250 que dependen de tratamientos con insulina. El programa cuenta con el apoyo de «un importante equipo de profesionales del HUCA», entre los que se encuentran Cadórniga y la médico internista Paz Villaverde Amieva.
El objetivo prioritario es disminuir la mortalidad ocasionada por la diabetes entre la población saharaui y eso supone tanto realizar envíos de la medicación necesaria como visitar los campamentos dos veces al año, visitas en las que una comisión médica del HUCA continúa con el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de los pacientes diabéticos y se encarga de formar al personal sanitario local.
En 2010, se realizaron 1.723 consultas a casi mil pacientes y los diagnósticos más frecuentes fueron diabetes, patología tiroidea, hipertensión arterial y patologías oculares.
Diez, asistidos en Asturias
Como complemento a este programa, la Agencia Asturiana de Cooperación financia, desde el año 2000, una casa de acogida en Asturias a la que se trasladan los casos más graves para que puedan ser atendidos aquí.
El año pasado, esta casa de acogida garantizó la atención médica en Asturias a diez personas -siete mujeres y tres hombres- con una inversión total de 55.000 euros.