Por los ríos de la comunicación llegan a la Fundación Príncipe de Asturias proposiciones para los diversos perfiles de sus ocho premios universales. Por los ríos ampliamente intercomunicados con la mar océana llegan también por estas fechas los salmónidos misteriosos. La pesca de este otro premio de la naturaleza recibe en Asturias el apelativo de 'campanu'. La llegada de la primeras aportaciones culturales universales a través de los Premios Príncipe bien pudiera merecer la consideración coloquial de 'campanos' culturales universales 2011.
Cada año, los instintos de la vida hacen retornar a elementos de la misma a lugares de su sabida naturaleza. Cada anualidad, la Fundación Príncipe promociona hacia su patria querida la llamada de la solidaridad universal de la cultura. Esencialmente, para llenar sus otros ríos de afecto y cordialidad con el esfuerzo de los mejores y acompañar soledades, dedicadas a los diversos ámbitos de la creación. La de la cultura es un tipo muy especial de pesca necesitada de paz y sobre todo con la paciencia del estudio. La cultura es una especie de pesca de caña y mosca en aguas rápidas o turbulentas, tan difícil como lenta y de permanente dedicación. En muchos casos, hay poco cebo y muchas turbulencias. En estos momentos, el mencionado y amplio mundo cultural pasa por una época paradigmática de falta de 'cebo'. En efecto, tanto el dinero dedicado a ésta como la atracción juvenil popular atraviesa por momentos demasiado restrictivos. Las ciencias y culturas útiles son preferidas por los jóvenes y éstas, al mismo tiempo, son muy caras. Su distribución termina siendo esencialmente geopolítica, con polarización en los entornos de las grandes economías.
Las turbulencias del mundo a las que nos referimos son permanentes y de concreción difícil. De entre tales matizaciones turbulentas cabe destacar las siguientes. En la globalidad de lo inmediato, los resultados de la cultura creativa tienen generalmente larga espera de resultados para demasiadas expectativas. En el universo del desarrollo, a tal parámetro se le quiere considerar infinito. La realidad es que resulta finito y cualquier extravagancia en este sentido produce o induce riesgos demasiado lamentables. El mayor de éstos pudiera ser no saber ajustar las fluctuaciones climáticas al ritmo del desarrollo material, posible o supuesto. Desvelar a los destacados dentro de los perfiles culturales universales pueden considerarse obras evolutivas culturales de los diversos ríos de la vida, relacionados siempre con el océano cultural universal.
La Fundación Príncipe está haciendo aflorar al universo de la cultura sus primeros premiados. Que quienes entiendan juzguen y todos nos felicitemos de este nuevo engarce en la muy larga cadena del esfuerzo que el hombre hace por entender y entenderse dentro del escenario global terrestre. La Fundación, desde hace 31 años, nos escenifica a todos, incitando a la excelencia y agradeciendo, así como agrandando, con la publicidad mediática del momento estas realidades. Como profesor universitario de otros momentos de sobriedad y esfuerzo, así como de fugas temporales, permítaseme que me sienta reconfortado con esta actividad anual de Asturias, así como de participar de esta eclosión cultural, para la que Asturias viene siendo también patria querida Universal.
Para ellos y sus actividades, que la caña del reconocimiento no falte y el cebo económico aumente, debidamente matizado por la responsable gestión humanística, social y ambiental. Bienvenidos sean todos los llamados por las campanadas de atención y consideración de los Premios Príncipe de Asturias en curso de atribución .Todos nos debemos considerar premiados por su esfuerzo. No son cerebros fugados. Son, por el contrario, estudiosos impelidos por el conocimiento en cualquier lugar terrestre y, a veces, hacia aquellos otros que estimulan fronteras creativas de todo tipo.