El Consejo de Gobierno de la Universidad de Oviedo aprobó ayer la liquidación de cuentas de 2010 con un saldo positivo de 3,5 millones de euros, según indicó Santiago Álvarez, vicerrector de Planificación Económica de la entidad. Ahora, será el Consejo Social de la universidad quien dé su aprobación definitiva.
El vicerrector explicó que el saldo positivo con el que se cerró el pasado ejercicio es que 2009 ya terminó con un remanente de tesorería de libre disposición de 3,6 millones de euros. Eso permitió acometer gastos extraordinarios, fundamentalmente en dotaciones e infraestructuras en los diferentes campus, por valor de 1,4 millones de euros. «Se trata de un ingreso extraordinario y tiene que ir a gastos extraordinarios», explicó Álvarez, quien apuntó que el saldo positivo de 3,5 millones con los que se cerró 2010 «estuvo generado por el remanente anterior y porque hubo devoluciones del IVA por parte de la Agencia Estatal Tributaria».
Estos números hacen que los responsables universitarios estén «contentos, porque es un objetivo importante del Rectorado y nuestra intención es que con el resultado de un ejercicio no se comprometan los siguientes». De todas formas, el vicerrector reconoce que se trata de «una situación coyuntural, porque se concretó gracias a la austeridad en la gestión de las cuentas y las devoluciones del IVA».
Otro asunto destacado por Santiago Álvarez fue la puesta en marcha el pasado uno de enero de 2010 «de un módulo contable para proyectos plurianuales. Eso nos permite ver las desviaciones de financiación». Y es que ese sistema «permite un tratamiento más cercano y real del desarrollo de los proyectos. El módulo contable se puso en marcha el pasado ejercicio y ya está recogido en la liquidación. Ha supuesto un esfuerzo muy grande y pretendemos manejar todas las variables que inciden en la Universidad de Oviedo, lo que nos permite mejorar la transparencia y la gestión de nuestras cuentas».
La conclusión es que la Universidad de Oviedo está saneada, pero «eso no lo hay que confundir con que tengamos todos los ingresos que desearíamos», apunta Santiago Álvarez. «Hemos ajustado los gastos a los ingresos de que disponemos, pero hay que tener en cuenta que en el saldo positivo del remanente de tesorería ha influido la devolución del IVA, que se va a acabar». Por ello, Álvarez no deja de destacar el «esfuerzo del control del gasto».
De cualquier modo, la Universidad de Oviedo dispondrá este ejercicio de un remanente para acometer nuevas obras que faciliten la adecuación de las instalaciones de los diferentes campus universitarios a las demandas del Plan de Bolonia.