La negociación entre Foro y PP en busca de un acuerdo que asegure la gobernabilidad de Asturias para los próximos cuatro años entra en su fase decisiva. Tras el descanso del fin de semana, los interlocutores de ambos partidos se vuelven a ver hoy las caras en la Junta General, con el objetivo de plasmar por escrito las coincidencias programáticas constatadas en las conversaciones de la pasada semana. El equipo de Francisco Álvarez-Cascos espera con interés el documento prometido por los populares con sus propuestas concretas, después de que éstos se negaran hasta ahora a registrar en un papel los avances en el diálogo.
El asunto -que haya acuerdo o no y el formato del mismo- no debería dilatarse mucho tiempo, toda vez que los propios negociadores acordaron, en la reunión del pasado martes, que la negociación estuviese finiquitada mañana. Es verdad, eso sí, que el diálogo podría apurarse todavía un poco más, ya que el pleno de investidura no comenzará hasta el día 12. Pero las partes, y sobre todo Foro, que fue el que propuso el calendario, quieren tiempo para preparar el debate y perfilar la composición del futuro Ejecutivo regional.
El documento del PP despejará definitivamente la cuestión programática. Pero salvo que los populares den un giro de 180 grados sobre lo hablado en los últimos días, las diferencias con Foro en los asuntos más relevantes de la acción de gobierno -política económica y fiscal, plan de austeridad, infraestructuras o sanidad- son escasas. El grado de coincidencia en estos capítulos es alto y no parece que la negociación pueda romperse por ahí.
No en vano ambas partes acordaron, en las reuniones previas, asuntos de tanto calado como las rebajas de impuestos a las empresas, la contención del gasto público, la supresión del 'céntimo sanitario' o la exigencia al Estado de concluir las grandes infraestructuras en marcha e impulsar otras nuevas, caso de la alta velocidad del Cantábrico o la autovía del Sella.
Si no hay una sorpresa en la comparación definitiva de los programas y el consenso prospera, llegará un momento peliagudo: definir qué tipo de acuerdo se quiere. Y ahí sí pueden surgir diferencias apreciables. Porque es público y notorio que Foro no quiere al PP en el Gobierno, sobre todo después de que los populares pactasen con el PSOE la Presidencia de la Junta General del Principado.
El PP sí contempla ese escenario, aunque internamente la cúpula popular está dividida entre quienes se decantan por entrar en un Ejecutivo con Cascos como presidente, para gozar de una mayor visibilidad pública, y quienes prefieren dar estabilidad al Gobierno, pero desde fuera. Hay abundantes partidarios de ambas tesis.
El problema puede venir si el PP plantea su voluntad de ser socio de gobierno. Porque esa posibilidad no ilusiona lo más mínimo a Foro. «No está sobre la mesa», ha reiterado una y mil veces su portavoz, Enrique Álvarez Sostres, al ser preguntado al respecto.