El acuerdo alcanzado esta semana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para implantar techos de gasto regionales ha levantado suspicacias entre muchos economistas por el tiempo y la forma en el que llega. El asturiano Ángel de la Fuente, economista del Instituto de Análisis Económico del CSIC, argumenta que si el Estado vuelve a resolver el problema a las autonomías, en el futuro éstas tendrán todos los incentivos del mundo para volver a hacer lo mismo. Defiende que hay mucho margen para aumentar la eficiencia de las administraciones y ahorrar y para que cada gobierno asuma su responsabilidad política.
-Moody's acaba de rebajar el rating a largo plazo de seis regiones españolas. ¿Existe riesgo de colapso en algunas de ellas como advierten desde el PP?
-Espero no equivocarme, pero no creo que haya riesgo de colapso. Lo que hay es necesidad de recortes serios.
-¿Por dónde se debe meter la tijera?
-Cada uno tendrá que mirar en su casa para ver dónde hay más grasa, pero creo que las comunidades se han metido en cosas que no deberían ser de su negociado. El primer ejemplo que se me ocurre es el de las televisiones autonómicas. No tienen ningún sentido. Además, algunas autonomías tienen un sector público curioso, con empresas que no deberían tener y con burocracias exageradas.
-El grueso del gasto autonómico lo absorben la educación y la sanidad. ¿Hay margen para introducir recortes sin eliminar servicios esenciales?
-En sanidad hay bastante margen y es necesario repensar la política de copagos. Los activos pagamos un 40% de las medicinas y los jubilados no pagan nada. Habría que pensar en subir ese 40% y que los jubilados con rentas altas también paguen las medicinas. También habría que plantearse cobrar por visita al médico. Más que recaudar, hay que reducir la demanda. Los economistas siempre decimos que cuando el precio de algo es cero la demanda es infinita. Por eso es necesario introducir más controles.
-¿Deben empezar a pensar las autonomías en devolver competencias al Estado?
-Existe margen para evitar ese extremo. Hay que repensar el diseño del sistema de hospitales. En muchos sitios hay más hospitales de los necesarios y algunas comunidades autónomas, sobre todo las más pequeñas, quizá no deberían tener sistemas sanitarios completamente independientes. No sé si el sistema riojano de salud debería existir como entidad independiente, tampoco el cántabro y, si me apura, ni el asturiano. Se podrían buscar economías de escala entre las comunidades autónomas y en educación. Hay servicios educativos que se deberían cobrar, igual que los medicamentos. Las comidas, los libros. Tiene sentido dárselos al que lo necesita, pero no regalárselos a todo el mundo. Las matrículas universitarias tendrían que multiplicarse por seis para cubrir los costes, pero, sin llegar a eso, habría que ir subiéndolas para que los que las puedan pagar lo hagan. Hay muchas cosas que se pueden hacer para recortar costes sin sacrificar servicios fundamentales.
-¿Qué le parece la propuesta del Gobierno de financiar con líneas ICO la mitad de la deuda que mantienen las autonomías con el Estado?
-No tengo una opinión clara. Entiendo que la situación actual es muy complicada para las autonomías y que puede tener sentido echarles una mano, pero no sé en qué. La liquidación, en lugar de devolverla en un año, la devuelven en cinco con uno de carencia. Parece bastante razonable. No es que el Gobierno esté intentando machacar a las comunidades. Les ha dado facilidades de pago bastante razonables, pero, quizá, ahora necesiten algo más de ayuda. El problema es que, si les ayudamos, la próxima vez volverá a pasar lo mismo. Es mejor que suden, se pongan las pilas y saquen la tijera a que la historia se repita.
Falta de previsión
-¿Cómo se explica que hayamos llegado a esta situación si el problema del déficit era conocido ya en 2009?
-La caída de ingresos empezó en 2008, pero en ese año y el siguiente el Gobierno central hizo unas previsiones de ingresos muy optimistas y adelantó a las comunidades mucho más dinero del que realmente les correspondía: en 2008, 8.000 millones y, en 2009, del orden de 18.000. Les dimos dos años extra en los que la crisis no les afectó y siguieron gastando alegremente. Ahora se encuentran con la bajada de ingresos y tienen que devolver esos 26.000 millones. Entonces, por un lado, el Gobierno hizo mal en dárselos y las comunidades peor, porque se lo gastaron todo pese a que sabían que les estaban dando más de lo que les tocaba. Eso no puede volver a pasar.
-Asturias, de momento, parece que pasa el corte.
-Asturias está en una situación financiera menos mala. Ha tirado menos que otras la casa por la ventana. Es de las comunidades mejor financiadas y tenía más margen para conseguirlo.
-Habrá elecciones el 20-N. ¿Supone ese proceso un factor de riesgo adicional?
-La convocatoria de elecciones no creo que sea un factor adicional de riesgo, más bien al revés. Al Gobierno actual le quedaba bastante poco crédito. Es positivo que se hayan convocado elecciones porque eso dará más confianza que intentar aguantar hasta el final de la legislatura con un Gobierno incapaz de hacer nada.
-Los mercados siguen dando sustos un día sí y otro también. ¿Qué está pasando?
-Los mercados son bastante irracionales cuando se ponen nerviosos y hay un problema de sobrerreacción y contagio. Una cosa es Grecia y otra muy distinta España, pero si los inversores las ponen en la misma cesta, aunque sea irracional, acabamos pagándolo.
-¿Terminará con Grecia -parte II- el capítulo de los rescates?
-Habrá que ver. No sería de extrañar que Portugal necesitase algo más de ayuda, pero esperemos que no haya más países en la lista.