Zaragozana de nacimiento y cosmopolita por formación lectora, Patricia Esteban Erlés (1972) pertenece a la nueva generación de narradores españoles -como Fernando Iwasaki o Marcos Giralt Torrente- que se han decantado por el cuento como una manera de expresar su imaginario, algo que comenzó a hacer desde pequeña, aún antes de escribir. «Creo que todos los escritores comenzamos de un modo u otro a contarnos historias. Yo creaba historias de memoria y las guardaba en mi mente para poder escribirlas después». Acaso, asegura, algunos escritores comparten desde sus infancias lo que Capote llamaba (en su intenso prólogo a 'Música para Camaleones') un «don que exige».
«Nunca he pensado en que hubiera un momento en el que me sentara y me hiciera escritora... siempre he escrito. Es algo tan natural, que no puedo imaginarme haciendo otra cosa». Esta pasión se vio alimentada por sus primeras lecturas: Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Daphne du Maurier (cuya novela, 'Rebecca' ayudó a inspirar su libro anterior: 'Manderley en venta'), Joyce Carol Oates, Truman Capote y sobre todo, Jorge Luis Borges, a quien admira profundamente.
«Siempre habrá un guiño a Borges en todo lo que haga. Una cita, una alusión. Para mí, Borges es la literatura. Es el a, b, c de la escritura. Lo descubrí básicamente por accidente en la biblioteca y me absorbió totalmente. Leí todo lo que encontré de él. Cada uno de sus libros es un laberinto maravilloso y al volver a ellos encuentras otros caminos que no habías imaginado». De hecho, en 'Azul Ruso', su más reciente colección de cuentos, publicada por Páginas de Espuma, finalista del premio Setenil 2010 y que acaba de ser presentado en Gijón, Patricia 'roba' a un personaje emblemático de las ficciones de Borges y lo incorpora a su propio universo narrativo a manera de hilo conductor.
«Quise que Emma Zunz formara parte de estos cuentos, porque no sólo es el personaje femenino más importante en la obra de Borges; es un gran personaje, así que la tomé de 'El Aleph' y la llevé a esta casa de gatos que es este libro y cada uno va mostrándole sus secretos, su naturaleza. Cada uno de ellos encierra un misterio que se revela y afecta a los personajes de los relatos de un modo sorprendente».
Afecta a los gatos, a las narrativas siniestras, a lo extraordinario, Patricia sonríe al recordar a los personajes que pueblan el libro, que está dedicado a todas las mascotas que en algún momento le acompañaron: «Creo que son fascinantes. Tanto los perros como los gatos. La diferencia es que el gato no nos necesita. El perro nos adora, pero el gato nos observa. Cada uno es un misterio».
Y estos misterios siguen floreciendo en los dedos de Patricia: para el año próximo, la misma editorial prepara una nueva antología personal suya, esta titulada 'Casa de Muñecas' y compuesta de microrelatos, con ilustraciones de la célebre Sara Morante. Otro proyecto a futuro es su debut como novelist, aunque, aclara, ésta que prepara no es su primera novela: una inquietante historia entre dos hermanas, y cómo una afecta a la otra, tanto en la vida como en la muerte.
«Escribir es una necesidad vital y al mismo tiempo, un oficio. Es algo que exige mucha dedicación, pero también proporciona una satisfacción muy grande. No escribes necesariamente para ver tu trabajo publicado; en mi caso lo hago para poner en papel las historias que me invento. Es lo que he hecho siempre; y poder compartir esas historias con lectores, siempre es un privilegio».